viernes, 4 de noviembre de 2011

JUAN DUNS ESCOTO, GENIALIDAD Y AUDACIA El maestro de la duda y la sospecha

I. INTRODUCCIÓN: LA MOTIVACIÓN PARA EL CONOCIMIENTO
1.- “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48)

Es el deseo de Jesús en el contexto del amor a los enemigos. Jesús propone: vivir desde la actitud de quien tiene su mirada fija en Dios y no pone límites a su amor. Pero ustedes se preguntarán: ¿Por qué nos cita el Evangelio? ¿Va hablar del Evangelio o de Juan Duns Escoto? Lo cito porque creo que, aparte de la santidad que caracteriza a Dios y que se pide al pueblo en el Levítico 11,45 y 19,2 “Sean santos porque yo soy santo”, la perfección de Dios también está en la omnisciencia, luego, si Dios es perfecto porque todo lo conoce, y nosotros estamos en el camino hacia la perfección, es válido decir que una forma de acercarnos a Dios es a través del conocimiento. Así, cuanto más sepamos de la verdad de las cosas, estamos más cerca de Dios.
Sin embargo, debemos tener en cuenta, también, que para todo proceso cognoscitivo, necesitamos antes hacer una teoría del conocimiento, es decir, debemos ubicar el problema del conocimiento. Nos preguntamos, por tanto, ¿es posible adquirir un conocimiento verdadero y cierto? Si la respuesta es afirmativa la siguiente pregunta es: ¿Qué nos cabe conocer? Esta es una de las preguntas fundamentales de la antropología filosófica. ¿Qué debemos conocer como franciscanos? ¿Hasta dónde se extiende esa capacidad del conocimiento? ¿Cuál es el fin del conocimiento? ¿Cuáles son los conocimientos primeros? ¿Cómo adquirimos estos conocimientos?
Son preguntas que nos ayudan a abrir los horizontes del conocimiento. La primera respuesta empieza por la última pregunta: el conocimiento se adquiere de forma mediata o de forma inmediata. Ahora bien, ¿qué conocimientos adquirimos de forma mediata? Aquellos que llegan a nuestra inteligencia desde la exterioridad, sea esta pasada o presente. Y ¿cuáles son los conocimientos adquiridos de forma inmediata? Los actos internos presentes: el acto de pensar (puedo dudar de todo pero no que soy una res cogitans decía Descartes), el acto de recordar, el acto de sentir, el acto de querer. Los actos internos presentes son conocimientos inmediatamente evidentes. Pero lo que nosotros vamos a aprehender en este momento son conocimientos adquiridos de forma mediata.
2.- Pasar del saber al conocer
El verbo saber viene del latín “sapere” y significa conocer algo (no la totalidad), tener noticia de algo (no de todo). Ejemplo: supe que habías profesado, pero no sé ir a tu casa. Significa también, tener habilidad para algo, o estar instruido o diestro en un arte o facultad. Ejemplo: Juan sabe nadar. Alejandro sabe inglés. Y por último significa, estar informado de la existencia, el paradero o estado de alguien o de algo. Ejemplo: ¿Qué sabes de tu amigo? Hace un mes que no sé nada de él. Pero nosotros, como familia, como hermanos, no debemos quedarnos en le mero saber. Para ser más fraternos debemos pasar del saber al conocer, pero ¿qué significa conocer?
Conocer viene del latín “cognoscere” y significa averiguar por el ejercicio de las facultades de la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. Significa también, entender, percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él, tener trato y comunicación con alguien, experimentar, sentir. Ejemplo: Alejandro Magno no conoció la derrota. Y por último significa, tener intimidad sexual con alguien. Ejemplo: María dijo al ángel Gabriel: « ¿Cómo será esto, pues no conozco varón?» (Lc 1,34). Por tanto, conocer a alguien no es solo saber que existe, que es nuestro amigo, nuestro hermano, etc., conocer a alguien significa saber de sus pensamientos, de sus sentimientos, de sus emociones, de sus sueños, de sus intenciones, de su corazón, de su vida.
Sucede en nuestras casas. Sabemos que las personas que viven con nosotros en la misma fraternidad o comunidad, tienen algo en común que es el llamado (la vocación), pero no conocemos a estas personas. Vivimos como extraños unos para otros. Somos extranjeros en nuestra propia casa, sin embargo nos llamamos hermanos. Luego, si no nos conocemos no nos valoramos, pues nadie ama lo que no conoce. Teniendo en cuenta esta realidad vamos a conocer un poco de la vida y pensamiento de nuestro hermano Juan Duns Escoto, vida y pensamiento que han brotado y florecido del corazón de la espiritualidad del “Pobre de Asís”.

II. EL RECORRIDO DE VIDA DE JUAN DUNS ESCOTO
1.- Su nacimiento y sus primeros años
Juan Duns Escoto nace entre el 23 de diciembre de 1265 y el 17 de marzo de 1266 en Escocia, en Maxto-on-Tweed, condado de Roxburgh, en la propiedad de Littledean (pequeño río), que poseía su padre Ninian Duns . Fue probablemente bautizado en la pequeña iglesia de la aldea, en donde le impusieron el nombre de Juan. Su familia pertenece a la raza Escoto-Normanda.
El condado de Roxburgh, “según dicen los escoceses, es el jardín de Escocia; rodeado por dos cadenas de montañas, las Lammermiur al norte y las Cheviot al sur” . En este bello lugar nació y vivió Juan Duns Escoto los primeros años de su vida.
Se sabe, por los donativos que recibieron de los Duns los Franciscanos y los Dominicos, que los familiares de Juan gozaban de una considerable fortuna. Pero esta es sólo su familia paterna, pues de su madre no se sabe nada, ni siquiera su nombre. Sin embargo, aunque no tengamos datos de ella, podemos deducir que era una mujer virtuosa y que inculcó su profunda piedad en el alma de su hijo. Nos aferramos en este caso al dicho popular: “de tal palo tal astilla”.
Si su familia tenía una considerable posición económica, Juan debió ser criado con tiernos cuidados, pero no de forma vanidosa y “consentida”, pues “los escoses, aún los nobles, odian todo lo que sea blando y débil. Una disciplina austera es lo que más probablemente emplearon con su hijo, Ninian y su esposa” . Luego, como todo escocés, le habrán inculcado, desde su más tierna infancia, la costumbre de contentarse con poco, la de no lamentarse y la de sacrificar lo agradable a lo útil.
Joven aún, en la propiedad de su padre, Juan ayudará cuidando los rebaños de su familia. La belleza de la naturaleza campestre donde vivía y cuidaba los ganados de su padre, “cautivan el alma pura y profunda de nuestro pequeño escocés y le sirven de escala para ascender hacia Dios” . Así vivió Juan Duns Escoto hasta los doce años.
2.- Sus primeros estudios y su ingreso a la Orden
Juan Duns Escoto no permanecerá mucho tiempo junto a los suyos. En el año 1278, a los trece años de edad, frecuenta al colegio de Haddington en Berwickshire muy probablemente regentado por los Frailes Menores. Haddington era la ciudad principal de la Escocia meridional de la época. Como la escuela de los Minoritas no recibía alumnos sino externos; Juan vive, probablemente, en casa de algunos familiares que radicaban en esta ciudad.
Según Beraud De Saint Maurice, una antigua crónica sobre la vida de Juan Duns Escoto, dice: “frecuentaba en Haddington en la escuela primaria donde daba ya indicio de su ciencia futura” . En esta escuela sorprendía ya a sus maestros, pero su agudeza intelectual no lo hacía sentirse superior a los demás. En esta escuela, es conocido como un alumno “modesto, reservado […], de alma silenciosa, tranquila y pura” . Sin embargo, a pesar de que los estudios le encantaban, es normal que Juan añore la belleza natural de Roxburgh.
Probablemente perteneció al grupo de acólitos de los monjes cistercienses de Melrose. Ahí aprendió los secretos del ceremonial litúrgico de las grandes abadías; sin embargo, la vida solitaria y contemplativa de estos monjes no le atraía. Será la Orden de los Frailes Menores del colegio de Haddington, cuyos frailes se caracterizaban por una vida extremadamente austera e itinerante, la que llama su atención. El estilo de vida de estos frailes “harapientos”, nómadas y sabios representa el ideal de vida que su corazón aspira. Además, son estos frailes quienes le dan la primera formación franciscana. Sin embargo, será de su tío paterno, Elías Duns , religioso franciscano que participaba frecuentemente de las reuniones familiares en Littledean, de quien recibe una influencia que orientará su vida.
Será con su tío con quien Juan se entrevista y a quien le manifiesta su inquebrantable decisión de hacerse fraile. Elías Duns recibe y bendice la decisión de su sobrino. Ante esta decisión de Juan, su tío lo lleva a Dumfries, adonde llegaron en el mes de marzo de 1279. Así, su noviciado lo hace en 1280, cuando sólo tenía 15 años y emite sus votos solemnes en manos de su tío en la Navidad de 1281.
Seguidamente empieza su formación escolástica: filosofía racional, dos años; filosofía natural, dos años; teología, tres años. Durante este tiempo, como en la escuela de Haddington, sorprende a sus maestros, por su agudeza intelectual. Después de este tiempo de estudio, es ordenado sacerdote en Northampton, el 17 de marzo de 1291, por el obispo de Lincoln, Oliver Sutton. La ceremonia tiene lugar en el priorato de San Andrés de la Orden de Cluny. Duns Escoto sólo tenía 23 años.
3.- Su vida universitaria, su magisterio y sus últimos días
3.1.- De Northampton a París

Una vez ordenado sacerdote, Juan empieza a ascender en la escala de los honores. Así, en la Universidad de Northampton le encargan el oficio de lector en el Studium Conventual, luego sub-lector en un Studium solemne. El trabajo lo hace tan bien que es propuesto para el Studium generale de París, la mundialmente célebre universidad. Luego, Escoto se inició en la vida universitaria en Northampton, no en Orfoxd o Cambridge, como se pensó. Pero ¿cómo llegó Escoto a Inglaterra? Porque la vicaría de Escocia era la única presencia franciscana en esta región, y pertenecía a una provincia inglesa. Además, Northampton era una tierra considerada cuasi escocesa y la universidad de esta ciudad era la única considerada como escocesa. Por ese motivo los Superiores de Escoto le eligieron esa universidad y no Oxford o Cambridge.
Las relaciones políticas entre ingleses y escoses ya no eran tan buenas. El rey inglés empieza a subordinar a los reyes de Escocia y a humillar a su gente de la peor manera posible . Sin embargo, a pesar de la situación tan dolorosa para Escoto, debido al sufrimiento de sus compatriotas, no descuida su labor intelectual y es “elegido entre los mejores studentes eminentes conditionis et estatus para proseguir los estudios en París, por un Provincial inglés, William Gainsborough .
Así, en 1293, Escoto deja Northampton para dirigirse a París, donde vivirá desde septiembre de 1293 hasta julio de 1297. En París estudia junto a Vital du Tour hasta junio de 1295, bajo las directivas de Gonzalo de España y de Jaime de Quesnoy. Pero otra vez le llegan los momentos difíciles. Entra en conflicto el rey de Francia y el Papa. Escoto sufre por los reproches al Papa de parte del rey de Francia, sin embargo, las cosas se solucionan y el 11 de agosto de 1297 Bonifacio VIII canoniza al gran rey Luis, abuelo de Felipe el Hermoso. En este contexto se sabe que Escoto partió a Inglaterra el 25 de febrero de 1298.
3.2.- De París a Oxford y Cambridge
Se desconocen las razones del viaje inesperado de Escoto hacía Inglaterra, sin embargo, algunos sospechan que lo hizo para completar en la Universidad de Oxford los nueve años exigidos por el bachillerato en Paris.
En Oxford, la célebre universidad del mundo, cuyo lema era, Dominibus iluminatio mea (el Señor es mi luz), se había hecho muy famoso por sus descubrimientos e inventos fray Roger Bacon, fallecido sólo cuatro años antes. Oxford era la gran universidad para las ciencias experimentales, mientras que París lo era para la filosofía y teología y Bolonia para las leyes. En Oxford, la universidad dedicada a la ciencia experimental, Escoto recuperará la metafísica que tanto había progresado con otras glorias franciscanas como Hales, Pecham, Gresseteste, Marsh, etc. Sin embargo, en sus tesis respecto a la divisibilidad de la materia, el conocimiento de los singulares, expuesto en filosofía, se reconoce la influencia de su hermano Bacon. En Oxford, Escoto tuvo como maestro a Guillermo de Ware, uno de los pocos defensores de la Inmaculada Concepción de María.
A los treinta y un años de edad, Escoto ya es bachiller con cátedra en la célebre universidad inglesa. En sus cursos en Oxford (Opus Oxoniense) comenta el libro de las sentencias de Pedro Lombardo. “A sus cursos asiste un nutrido auditorio; un conjunto importante de alumnos propaga su doctrina por doquier y lo sigue como a un dios” . Asimismo, en la Universidad de Cambridge (gemela de Oxford), que lo reclama, comentará también a Pedro Lombardo.
3.3.- De Oxford y Cambridge a París
Parece ser que la Universidad de París estaba destinada por la providencia para que Escoto sea la luz del mundo intelectual. Todos aquellos que querían recorrer los caminos que conducen al triunfo y a la gloria, sea en las artes o en las ciencias, debían llegar a París. En la Edad Media, la Universidad de París “ era la metrópoli de la filosofía y de la teología en Occidente”. Algunas celebridades que ya por aquí habían pasado eran: Alejandro de Hales, Alberto Magno, Tomás de Aquino y San Buenaventura. Gracias a ellos los estudios de filosofía y teología adquieren fama extraordinaria.
En este contexto de la Universidad, Escoto llega nuevamente a París en el año 1300. Pero ya no es el tímido estudiante y sin experiencia de 1297. Oxford y Cambridge lo hicieron madurar como maestro experimentado. Escoto llega al Studium franciscano de los Frailes Menores (incorporado a la Universidad) para rendir con extraordinarios resultados su bachillerato de teología. Asciende así, a la categoría de profesor y puesto que en aquella época el profesorado era ejercido por los bachilleres .
Se dice que los alumnos del nuevo bachiller, Juan Duns Escoto, se reunían a las cinco de la mañana en la sala universitaria o en los corredores de la universidad, para escuchar las enseñanzas del maestro. Como en Oxford y Cambridge, Escoto empieza explicando y comentando el libro de las Sentencias de Pedro Lombardo. La diferencia entre otros escolásticos y Escoto era que estos primeros sólo usaban el silogismo, mientras que el segundo silogizaba y disertaba a la vez. Después de sus clases Escoto daba lugar a las consultas sobre la lección explicada. Era el momento de la discusión con los alumnos o con algún otro maestro que había asistido en su exposición. De ese mismo modo, de vez en cuando había sesiones públicas de argumentación, lo que era muy apasionante para los estudiantes y donde los maestros ganaban o perdían fama.
Se cuenta que un día, mientras Escoto dictaba un curso en la Sorbona conoció a Raimundo Lulio (Doctor Iluminado), famoso catalán que había venido a París con la esperanza de asistir a la controversia inmaculatista. Al conocerse se hacen amigos, pues ambos tenían particular interés por la defensa de Inmaculada Concepción de María. Sin embargo, a diferencia de Lulio, que estaba impresionado la virtud y la ciencia de Escoto, hay algunos pensadores contemporáneos suyos que se le oponían radicalmente. Estos pensadores eran: Pilles de Roma, Godofredo de Fontaines y Enrique de Gante. Hacia ellos dirigirá Escoto su atención y su extremada perspicacia. Hay que recordar aquí, que Escoto nunca discutió personalmente con Tomás de Aquino, pues ya era una gloria del pasado y de él solo quedaban sus escritos. Tomás fue contemporáneo de san Buenaventura y ambos se hicieron conocidos como lumbreras de la universidad.
En la universidad, Escoto revela su tinte filosófico agustiniano, con detalles franciscanos y pocas veces acorde con la filosofía de Santo Tomás y Aristóteles. Sus reflexiones y aportes filosóficos y teológicos madurarán en la Universidad de París. Ahí, en filosofía expondrá sus teorías sobre el Primer principio, la primacía de la voluntad, el principio de individuación, etc., y en teología expondrá, con genialidad y audacia, sobre el privilegio de María, la razón de la Encarnación, la imagen perfecta de la Trinidad, etc. En estos campos sus pensamientos no estarán a favor de nadie, sino solo a favor de la verdad.
3.4.- De París a Colonia
En este contexto, mientras Duns Escoto brillaba en la Sorbona por su ciencia y virtud, nuevamente se reabre la brecha que en 1297 se inició entre Felipe el Hermoso, rey de Francia, y el Papa Bonifacio VIII. Estamos ya en junio de 1303. Entre el 13 y 14 de junio una circular es enviada por todo el reino, de parte de Felipe el Hermoso, con el fin de suscribir a todos la adhesión a un Concilio en contra del Papa. La Clerecía, la nobleza y el Tercer Estado se pronuncian a favor del rey y se declaran dispuestos a sacrificarlo todo en aras del prestigio de la corona. También la Universidad de París se pone a favor del rey desde el 21 de junio. Sin embargo, no todos los religiosos estuvieron de acuerdo con esto. Por ejemplo, los franciscanos de Nimes rechazaron esta intimación de convocar un Concilio en contra del Papa.
Aunque muchos frailes y la Universidad asintieran a favor del rey de Francia, Juan Duns Escoto no aprueba tal decisión. Se muestra sí, al igual que “El pobre de Asís”, obediente a la Iglesia y, por tanto, católico, apostólico y romano. La suerte que le espera, al igual que todos aquellos que no colaboraron con las intensiones del rey, era el exilio. Así, entre el 25 y el 28 de junio, por orden del rey, deja París. Abandona su cátedra universitaria, sus discípulos, sus maestros, renunciando quizá, a un brillante porvenir. En la Universidad de Oxford se refugia hasta 1304. Pero este año nuevamente regresa a París y retoma sus cursos. Así, en abril del año 1305, en el día de la Pascua del Señor, el canciller Simón de Guberville, le impone solemnemente el birrete de doctor. Cubierto de laureles obtiene el doctorado en la Universidad de París. Un año después escribe sus Quodlibetales Quaestiones (Sus veintiuna disertaciones sobre temas diversos para las cuales propone otras tantas soluciones). Con esa exitosa trayectoria, entre 1306 y 1307 es nombrado regente.
Serán otras las causas de su mudanza a Bolonia, no el exilio impuesto. Así como defendió los derechos papales, con mucha más vehemencia defenderá los privilegios de la Virgen María. Lo cierto es que obtiene una victoria decisiva a favor de María al defender abiertamente, ante la Sorbona, reunida en pleno, el dogma de la Inmaculada Concepción . Los resultados son magníficos: la Universidad entera adopta oficialmente la tesis inmaculatista y la Iglesia la autoriza para que la enseñe en todas partes. Pero este triunfo será el sello final de su doctorado en París. En junio de 1307, Escoto recibe una carta de obediencia del Ministro general de la Orden, donde se le informaba que la obediencia lo necesitaba en Colonia . Escoto acepta con humildad y sin reparos la obediencia del superior, a pesar de que los alumnos le suplicaban que se quede, y alegaban que convencerán al Ministro General si era posible.
“Como verdadero hijo del Pobrecillo de Asís, Juan Duns Escoto emprende su viaje a Colonia, sin báculo ni faltriquera. Va descalzo, sin sandalias, ya que nunca las usó; despojado de sus obras, de su gloria, de los seres que amaba y que lo amaban” . Si bien es cierto, Escoto es una persona sabia, santa, pero no olvidemos que también es un hombre. Luego, su viaja de París a Colonia debió ser largo y penoso. En ese viaje el ex- regente de París sufrirá hambre, sed, calor, frío. Es el fraile totalmente desprendido como su Seráfico Padre. Vive extraordinariamente en el lugar y tiempo que se encuentre, pero deja todo cuando debe hacerlo. No se aferra a ningún tipo de gloria terrena. Está totalmente poseído por el espíritu de pobreza de Cristo y del Pobre de Asís.
Al enterarse en Colonia que llegaría el famoso profesor-regente de París, se apresuraron y le hicieron un entusiasta recibimiento. “Lo esperan como a un salvador” . En Colonia es nombrado rector, dedicándose además, a la enseñanza y a la predicación. Emprende también su discusión en Colonia sobre el privilegio de María Virgen, enfrentándose a célebres maculistas. De este modo hace triunfar al igual que en París, el privilegio mariano de la Inmaculada Concepción de María Santísima. Gracias a la agudeza lógica de sus argumentos. Pero logró convertir, también, a los begardos (de pensamiento herético).
Así, en esos triunfos intelectuales del fraile “harapiento”, llegamos al 8 de noviembre de 1308, durante la festividad de la Octava de Todos los Santos, Juan Duns Escoto muere cuando se halla en la plenitud de sus fuerzas físicas y de sus facultades mentales. Mientras otros recién a esa edad empiezan a florecer, Escoto era ya un gigante. Sólo tiene 43 años de edad. Pronto empieza a ser venerado por todas partes, sin embargo, recién Juan Pablo II aprobó su culto el 20 de marzo de 1993.


III. LA OBRA TEOLÓGICO-FILOSÓFICA DE JUAN DUNS ESCOTO
1.- Su aporte teológico
1.1.- El teólogo de la Inmaculada Concepción que pudo sentir y sistematizar la intuición del pueblo de Dios
El 08 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó el dogma de la inmaculada Concepción de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, con la bula Ineffabilis Deus. Después de mucho tiempo de la definición de esta verdad de fe por la genialidad intelectual de nuestro hermano Juan Duns Escoto, al fin se hizo justicia.
Ya antes el pueblo de Dios (“sensus fidelium”) celebraba la fiesta de la Inmaculada Concepción de María como una verdad de fe, a pesar de que en la teología oficial de la Iglesia el pensamiento era otro, pues no siempre al pueblo se le prestaba (y se le presta) la atención que se merece; sin embargo, es él quien “ha tenido la intuición, la capacidad y el coraje para_ adelantándose a la reflexión teológica_ sintonizar con la verdad y con el hecho de la inmaculada concepción de María” . En ese sentido, la Iglesia jerárquica ha seguido el siguiente proceso: Primero, ha favorecido el culto; segundo, ha aclarado la doctrina; y tercero, ha declarado el dogma.
Juan Duns Escoto, en ese sentido, es el teólogo que pudo sentir en su corazón la intuición del pueblo de Dios que ya celebraba a la Madre de Dios y Madre nuestra como la concebida sin pecado, pero también es el teólogo que pudo sistematizar esa verdad de fe ya celebrada por el pueblo de Dios. Para eso tuvo el atrevimiento de enfrentarse a la “ortodoxia” de los “santos doctores”, cuya doctrina pesaba mucho y condicionaba la opinión común de aquel momento respecto a la verdad de la inmaculada concepción de María. Los teólogos que se oponían a la doctrina de la inmaculada concepción de María eran los siguientes:
a.- San Anselmo: “sólo Cristo, en cuanto redentor, estuvo libre de pecado original y tenía que ser concebido virginalmente por María, ya que la concepción matrimonial trasmite necesariamente el pecado original. Siendo María concebida en el pecado original…” .
b.- San Bernardo: “liberación del pecado original se dio antes de que María naciera, aunque siempre después de su concepción y al principio de su existencia en el seno de su madre” .
c.- Santo Tomás de Aquino: “1.- María ha poseído la mayor pureza posible después de Cristo, el único concebido sin pecado original. 2.- Si el alma de la santísima Virgen María no hubiera estado nunca manchada con el pecado original, iría en detrimento de la dignidad de Cristo, Salvador universal de todos. 3.- La tesis inmaculista no es conveniente, no decente y errónea” .
d.- San Alberto Magno: “Sostenemos que la Santísima Virgen María no fue santificada antes de la animación. Los que dicen lo contrario incurren en una herejía condenada por san Bernardo y por todos los maestros de parís” .
e.- Pedro Juan Olivi: “la tesis que defiende que María estuvo libre de pecado original, es herética e impía” .
Para Escoto, sin embargo, Dios puede, si lo desea, infundir la gracia en un alma, sin que esta haya sido manchada antes por el pecado. Con esta tesis defiende la verdad de la Inmaculada Concepción y se convierte así, podríamos decir, en el filósofo de la duda y de la sospecha ante las doctrinas que se tienen por seguras. Estas doctrinas contra la Inmaculada Concepción se fundamentaban en tres teorías: la teoría física, la teoría ontológica y la teoría teológica. Estas teorías son enunciadas y refutadas por Escoto de la siguiente manera:
a) Si la teoría física afirmaba que el pecado original se trasmite y comunica mediante generación natural, Escoto dice que Dios puede infundir la gracia en el momento mismo de la concepción del ser humano. También se puede infundir la gracia después del nacimiento y durante la gestación, pero en estos casos sí se contare el pecado original. Luego, María fue preservada del pecado original.
b) Si la teoría ontológica afirmaba que el ser humano primero llega a la existencia y después es redimido (primero es el ser, luego el estar bien), que María primero debía existir para que después se le infunda la gracia, Escoto dice que Dios bien pudo hacer coincidir en María su ser existencial con su ser o estar liberada, además, si Adán no hubiera pecado Dios igual la habría adornado con la gracia en virtud de los méritos de Cristo.
c) Si la teoría teológica insistía en el principio de la redención universal para todos por parte de Cristo y que, por tanto, María tuvo el pecado original, siendo redimida y después santificada, porque de lo contrario no sería el Redentor de todos, Escoto subraya que la suma perfección del Redentor se extiende no sólo a curar si no también a prevenir la herida. Un Redentor es perfectísimo porque impide que una persona contraiga el mal. Un médico es bueno cuando cura la enfermedad, pero excelente la evita. Cristo es perfectísimo redentor, liberando a su madre del pecado original.
Reconocer que María fue preservada del pecado original no quita nada a la gloria de Cristo Redentor y Mediador universal, antes bien, la incrementa, pues no limita la acción liberadora de Cristo sólo después de la concepción. De todas maneras, “Dios podía crear a la Virgen en el estado de pureza original. Era conveniente que así fuera. Luego así lo hizo (potuit, decuit, ergo fecit)” .
1.2.- El teólogo de la Encarnación del Señor
La orientación del corazón debe dirigirse al motivo central de Dios para encarnarse: su amor. El cumplimiento de su voluntad es el amor sublime manifestado claramente en la persona de Jesucristo su Hijo. De ahí que el misterio de la encarnación del Verbo, predispuesto por Dios, es el objeto principal de la reflexión franciscana. La reflexión teológico-cristológica contempla el horizonte desde el presupuesto del Dios amor, que ha comunicado su amor con acciones concretas y humanas en la persona histórica de Jesús. “El amor es la suprema credibilidad y explica dinámicamente el encuentro del Infinito con lo finito, del Creador con la criatura, de Dios con el Hombre” . Pero debemos tener en cuenta que, en esa relación de amor entre Dios y la criatura media la segunda persona de la Trinidad: Jesucristo, quien vincula en sí la divinidad y la humanidad, lo necesario y lo contingente, lo eterno y lo temporal.
Ahora bien, si Dios es amor infinito, quiere ser amado libremente por otro que pueda corresponder a esas exigencias de infinito. Para ello prevé quien puede hacerlo: Cristo, el Verbo, que asume la naturaleza humana y, en ella, a todos los hombres para que puedan participar de su gloria en el cielo. El plan de Dios es perfecto. No es solamente por compasión al hombre; pues “si Adán no hubiese pecado, ¿el Hijo se hubiera encarnado?” La respuesta es afirmativa. El designio de Dios no está subordinado a una necesidad humana. Por ello, “el designio de Dios no está subordinado a la previsión del pecado de Adán por parte de Dios, que lo habría realizado igualmente” . Si ese hubiera sido el único motivo de la encarnación, en ausencia de pecado no tendría sentido que el Hijo se encarnase. La redención, por tanto, es consecuencia (pero no el fin último) del amor de Dios, que igual se hubiera encarnado para mostrar la plenitud de su amor, aunque el hombre no hubiera caído en Adán.
De ese modo, la encarnación del Hijo de Dios es “la obra suma de Dios (Sumum opus Dei) querida por Dios por sí misma, predispuesta en orden a la criatura” . Jesucristo es la expresión suma del amor de Dios que quiere amar y ser amado; de un Dios activo que ama hasta el extremo; hasta dar la vida por sus amigos (Jn 15,13); porque su gloria “es que el hombre viva y viviendo pueda ver a Dios (san Ireneo)” . Porque nuestro Dios es un Dios que ama (activo) y no un Dios pasivo puramente como el dios de los filósofos.
El amor es el modo de ser, de estar y comportarse de Dios. Su actuar no depende de ninguna condición humana. La historia humana no podría determinar su obrar. Dios es movido sólo por su amor sublime. Por amor se revela y comunica a la humanidad. Dios ama como aquel o aquella joven que por amor a su bien amado(a) lo imposible lo hace posible. Luego, la razón principal de la encarnación no es la redención del hombre. Sólo para eso no necesitaba encarnarse; pues podía hacerlo de otra manera si de eso se trataba. No necesitaba padecer para salvarlo. Se puede rescatar a un hombre de muchas maneras y, sobre todo, no padeciendo con él o incluso más que él. Se sigue de aquí, que la encarnación no está condicionada por el pecado. En ese sentido, si no hubiera existido el pecado, tampoco Cristo hubiera existido. Lamentablemente ésta es la cristología que ha prevalecido, aquella según la cual, “Dios habría querido y llevado su obra maestra de amor, la encarnación del Verbo, sólo o principalmente como remedio o medicina para el pecado de los hombres. Si no hubiera pecado en el mundo, Cristo no hubiera venido a él ni se hubiera encarnado” .
La encarnación es, por tanto, la elevación de la humanidad a la dignidad filial del Hijo hecho hombre. La encarnación hubiera tenido lugar en el caso de que no se hubiese cometido el pecado del hombre. “En esta visión, Dios, Cristo, el hombre y el mundo son vistos como una unidad maravillosa, concepción poco frecuente en la teología occidental precedente” . De ahí que, en la muerte en cruz de Jesús, Hijo de Dios, debemos ver la muerte de Dios en cuanto que en ella es la persona divina del Hijo la que ha padecido y ha muerto. Dios muere en Jesucristo, movido por el puro amor. Su padecimiento en la cruz es la prueba más grande de que su naturaleza es amar. Aquí queda descartada la teoría según la cual todo gira alrededor del pecado (hamartiocentrismo) y “considera que el primer proyecto divino sobre el hombre fue un fracaso y una especie de negación de la obra de Dios, quien, a través de la encarnación del Verbo, corrige el desorden causado por el pecado y rehace nuevamente su obra” .
En el Hijo, Dios evidencia la grandeza de su amor, en Él se comunica y revela como Él es. “Cristo es el centro primordial y de interés de la manifestación de la gloria divina ad extra” . Cristo hubiera existido aunque no hubieran existido los ángeles ni los hombres y, con mayor motivo, aunque no existiera el pecado. Sería absurdo pensar que un bien tan grande: la encarnación de Dios por puro amor, haya sido solamente ocasionada por un bien menor: medicina para curar la enfermedad del pecado. Pero sería más absurdo todavía, pensar que “primeramente haya sido previsto el pecado de Adán y después haya sido predestinado Cristo a la gloria” . Cristo no está subordinado al pecado. Si ese hubiera sido el objetivo de Dios, entonces, según Escoto, implicaría incurrir en muchos y graves inconvenientes. Entre éstos resaltamos algunos:
“- La obra más sublime de Dios sería puramente ocasionada;
- Se iría contra la naturaleza de la predestinación, que prescinde totalmente de los méritos y, mucho más de los deméritos de cualquiera;
- Cristo estaría en función de los hombres y no al contrario. Lo que significaría que los hombres son más dignos que Cristo;
- El mismo pecado de Adán hubiera resultado útil a Cristo para poder revestirse de nueva forma de existencia” .
Cristo sólo puede estar motivado por la gloria máxima de Dios, mas no por el pecado; es libre absolutamente y no condicionado por el pecado de los hombres. El amor de Dios trasciende los méritos y deméritos del hombre. El amor de Dios trae como consecuencia la compasión y la misericordia. Éstas a su vez son manifestaciones del sublime amor. La naturaleza de Dios es amar.
2.- Su aporte filosófico
2.1.- El filósofo de la primacía de la voluntad

La tesis de la primacía de voluntad sobre el intelecto es la preferida de la Escuela Franciscana, pues los hijos del “Pobre de Asís” han cantado sobre todo el amor y han dado a la voluntad el papel más preponderante. En ese sentido, Escoto, cuando expone la primacía de la voluntad, no hace sino seguir las intuiciones de la Orden. Ahora bien, pero ¿qué es para Escoto la voluntad? “Es un apetito razonable libre-appetitus cum ratione liber” . Este apetito es natural y libre; natural, porque es voluntad en sí; libre, porque hay voluntad en la elección.
Escoto dice que hay distinción formal entre el alma que sabe y el alma que quiere; lo que distingue a ambas facultades es, que son radicalmente diferentes a pesar de ser simultáneas. La inteligencia está sometida a su objeto, luego, está determinada desde el exterior. La voluntad, en cambio, se determina a ella misma.
El papel de la inteligencia consiste en presentar el objeto a la voluntad, pero no a inclinar a ésta a quererlo. “La voluntad sola, aunque no obra sin motivo, porque es apetito racional, es la que se determina a sí misma, sea cuales fueren los motivos, pues al ser racional es libre” . Aunque el objeto presentado a la voluntad fuese irresistible, la voluntad no deja por ello de ser soberanamente libre, obra perfectamente por sí misma y no se adhiere a lo que le presenta la inteligencia. Con este razonamiento Escoto concuerda con el célebre texto de san Agustín: “No hay nada que tenga el poder de la voluntad, si no es ella misma- nihil est tam in potestate nostra quam ipsa voluntas” .
La voluntad se inclina irresistiblemente hacia su propio objeto: el bien. Y en la elección que ella hace de él es perfectamente libre. Pero, ¿cuál es el origen de la libertad? Para los tomistas tiene su origen subjetivamente en la voluntad y causalmente en la razón; para Escoto, en cambio, es el modo esencial del obrar volitivo. Por esta razón la voluntad no puede ser violentada, pues se la podrá forzar a realizar un acto pero no a quererlo.
Para Escoto, el amor es superior a la ciencia, la voluntad superior a la inteligencia. El espíritu volitivo es superior al espíritu intelectivo. Saber no es un fin en sí mismo, amar es el fin supremo. “No amamos para conocer, conocemos para amar” . Además, puesto que la voluntad está condicionada (pero no determinada) por la inteligencia, la elección no podría constituir la moralidad de los actos humanos, ni la decisión voluntaria.
A pesar de que la voluntad sea soberana, no disminuye al intelecto que la condiciona. La prioridad de origen corresponde a la inteligencia porque para querer hay que antes saber. “El conocimiento precede a todo acto de la voluntad. Lo que equivale a decir que la inteligencia es la condición sine quam non de la voluntad; condición necesaria y previa. Necesaria, porque sin conocimiento no se quiere, y la voluntad necesita de la inteligencia para actuar. Previa, porque el acto de la inteligencia antecede al acto de la voluntad” .
Sin embargo, la prioridad de origen no constituye una superioridad de la inteligencia, al contrario, la hace inferior a la voluntad, pues está a su servicio. Además, todo lo que desde su origen está ordenado al fin de otra cosa, no puede ser más perfecto que éste. El acto de la inteligencia está esencialmente ordenado al acto de la voluntad, luego, la voluntad es superior.
2.2.- El filósofo de la demostración de la existencia de Dios como ser infinitamente perfecto y único
Escoto trabaja la prueba de la existencia de Dios, como ser infinitamente perfecto y único, en su Tratado sobre el Primer Principio . Es un trabajo muy complejo pero que contiene mucho de lo que, según la agudeza del autor, se puede saber racionalmente acerca de Dios; y además puede considerarse, como afirma el padre Bonansea, como una de las más grandes conquistas de la mente humana. Aquí se han considerado los argumentos teísticos planteados por Aristóteles, San Anselmo y Santo Tomás.
La prueba de la existencia de Dios en Escoto, consiste en un único y amplio razonamiento metafísico. Y para entenderlo hay que conocer sus razones epistemológicas.
El primer acercamiento de Escoto a Dios es mediante su teoría sobre el objeto propio del intelecto humano y sobre el ser como objeto de la metafísica.
Ahora bien, Escoto dice que si nuestra mente sólo pudiera conocer los objetos sensibles de la experiencia, sería inútil demostrar la existencia de un ser que por su naturaleza trasciende toda evidencia empírica. E incluso una discusión sobre esto no tendría sentido, puesto que estaría demás hablar de algo de lo que jamás llegaríamos a tener evidencia categórica. Pero Escoto nos muestra, la capacidad que el hombre tiene de conocer a Dios a la luz de la razón.
Después de eso, Escoto se pregunta “Si Dios es el primer objeto natural que es adecuado al intelecto del hombre en su estado presente”. Pues cualquier cosa que el intelecto conozca debe entrar en el ámbito de su objeto natural y adecuado, ya que hacia él está directamente dirigido el intelecto.
Pero hay que tener en cuenta que para Escoto hay un doble modo de ser adecuado: según su virtualidad y según su predicación. Desde la virtualidad el objeto es adecuado a su potencia cuando por sí solo está en condiciones de mover al intelecto hacia el conocimiento de sí mismo. Y desde su predicación el objeto es adecuado cuando puede ser predicado per se.
Ante esto, Escoto se enfrenta a la tradición Aristotélico-Tomista según la cual el objeto propio del intelecto humano es la quididad de las cosas materiales. El objeto propio es sólo la esencia extraída de la materia. Pero Escoto no puede aceptar ese modo de pensar, ya que si así fuera se estaría negando la posibilidad de que el alma pueda gozar de la visión de Dios en una vida futura sin cambiar la naturaleza misma del intelecto.
Para Escoto el intelecto puede trascender las cosas materiales y conocer el ser en general, que es el objeto de la metafísica. De ese modo el objeto propio no es sólo la quididad de las cosas sensibles.
Pero Dios no es el objeto primario del intelecto humano desde su identidad significativa ni desde su virtualidad. No desde su identidad significativa porque el concepto de Dios no es predicado de todos los objetos cognoscibles. Tampoco de su virtualidad porque en esta vida no podemos tener un conocimiento directo de Dios.
Asimismo, Dios no está ordenado per se a nuestro intelecto, salvo respecto del conocimiento general del ser, que por su naturaleza comprende toda la realidad y no sólo el ser de Dios.
Por tanto, si ni la quididad sensible de las cosas materiales, ni Dios es el objeto propio del intelecto humano entonces o debemos decir que el objeto o no existe o debemos encontrarlo en otra parte. Entonces si tales respuestas no satisfacen a la inteligencia humana Escoto propone su tesis: el objeto propio y adecuado del intelecto humano es el ser, como el objeto propio de la vista es el color. Y aunque el color tiene varios matices no representan éstos el color como tal, sino un tipo de color. Un discurso semejante vale para el ser. El concepto de ser está incluido “quiditativamente” en todas las cosas.
El ser, entonces, es el objeto primario del intelecto humano y puede ser predicado de todas las cosas inteligibles, comprendido Dios. Sólo de ese modo es como nosotros podemos tener un conocimiento verdadero y quiditativo de Dios. En esta vida se puede conocer, partiendo de conceptos unívocos , a Dios y a las criaturas; y no sólo mediante conceptos análogos como afirma la doctrina de Santo Tomás. El concepto unívoco contiene una unidad de notas de contenido, perfecta, que si se afirmara o se negara al mismo tiempo respecto a una misma cosa implicaría contradicción. Así, por ejemplo, sería imposible que algo fuera y no fuera al mismo tiempo. Además, nuestra inteligencia puede dudar si Dios es infinito o finito, pero no que es un ente. Entonces, desde esta postura, podemos tener solo una forma de conocer a Dios quiditativamente: mediante conceptos unívocos.
Pero hay que tener en cuenta que Escoto no identifica a Dios con las criaturas. Ello sería caer en un panteísmo. Pues aunque el concepto de Dios y de las criaturas es unívoco o el mismo, eso no implica que Dios se identifique con las criaturas, sino más bien, la realidad de Dios y de las criaturas es diversa. Su modo de ser es distinto. No es que Escoto esté en contra de la doctrina de la analogía, antes bien, su doctrina de la univocidad la ayuda a resaltar la trascendentalidad y la identidad del ser.
En consecuencia, el ser y no la quididad sensible es el objeto propio de nuestro intelecto. El objeto propio del intelecto humano es el ser abstraído de la quididad sensible. Es el ente en cuanto ente, el que puede ser predicado unívocamente tanto a Dios como a las criaturas. En ese sentido el hombre en esta vida puede tener un conocimiento quiditativo de Dios.
→ Ahora bien, una vez que Escoto ha llegado a la conclusión de cuál es el objeto propio del intelecto humano, da un siguiente paso: demostrar la existencia de Dios como ser infinito. Para esto parte desde el hecho de que hay atributos en Dios que son más fundamentales que otros. Y para eso prefiere escoger la infinitud como atributo fundamental que caracteriza mejor a Dios, puesto que es la raíz de las otras perfecciones divinas: como el ser incluye en sí mismo el bien y la verdad, así un ser infinito incluye la verdad infinita y el bien infinito y todas las perfecciones simples. Lo infinito contiene en sí y en razón de su identidad todas las perfecciones simples. Y la esencia metafísica de Dios es, para Escoto, la infinitud radical. La infinitud es como la raíz de la cual brotan todas las perfecciones divinas, incluidas la aseidad y la perseidad .
Partiendo de eso, Escoto se pregunta “si entre los seres existe alguna cosa que sea realmente infinita”, y también si la proposición “un ser infinito existe” o “Dios existe” sea evidente por sí misma. Si la respuesta es afirmativa, la búsqueda de la prueba de la existencia de Dios ya no es necesaria, ya que lo que es evidente por sí mismo no necesita demostración, sino sólo mirar las razones de su evidencia. Pero si la respuesta es no, entonces se debe proceder a la prueba.
Ahora bien, como dicha proposición no es evidente por sí misma, Escoto procede con su razonamiento. Para esto se apoya en el argumento ontológico . Como no ve contradicción alguna en el concepto concebible al máximo grado posible, entonces afirma la posibilidad de que tal ser exista realmente.
Hemos dicho que Escoto se pregunta “si entre los seres existe alguna cosa que sea realmente infinita”. Ése es su punto de partida. Luego hace la distinción de que un ser infinito incluye dos clases de propiedades: relativas y absolutas. Relativas porque se refieren a las criaturas y son fáciles de demostrar, y absolutas porque no tienen un vínculo directo con las criaturas y pueden demostrarse sólo mediante un proceso de reflexión. Empezaremos la prueba partiendo desde sus propiedades relativas.
A.- Demostración de la existencia de Dios desde las propiedades relativas
→ Escoto procede a probar la existencia de una primera causa eficiente . Para eso parte del hecho de que algún ser es producible . La lógica es la siguiente: si algo es producible, entonces es posible; pero aquí surgen tres interrogantes: ¿es posible por sí mismo? ¿Es posible por la nada? O ¿Es posible por otro ser? Por sí mismo no podría ser posible porque eso implicaría existir antes que él mismo, lo cual no es concebible. Por la nada tampoco sería posible porque de la nada no sale nada y nadie da de lo que no tiene. Entonces la única alternativa es que sea producido por otro ser.
El punto de partida de Escoto no es como el de Santo Tomás, desde eventos contingentes , sino desde una metafísica; puesto que un ser metafísico se debe probar con pruebas metafísicas y no con pruebas contingentes. Para eso Escoto parte de la posibilidad de un tal ser, ya que el movimiento y el cambio son eventos contingentes. Pero la posibilidad de tales eventos es una verdad metafísica y necesaria. Ahora bien, ¿estos eventos contingentes, son posibles por sí mismos? La respuesta es negativa. Entonces, Escoto dice que lo contingente requiere de lo necesario para su explicación posible. Además, la posibilidad de la existencia no es simple construcción mental, sino que tiene su base en la realidad.
En ese sentido, un ser productible puede ser producido sólo por otro ser ya que no puede ni venir de la nada ni ser efecto de sí mismo. Pero esto sólo se explica si aceptamos que hay un ser absolutamente primero, que no ha sido producido por otro y que tampoco depende de otro para producir. Porque si no lo acepamos así, entonces estaríamos aceptando una serie infinita de causas y efectos, lo cual es inadmisible. En consecuencia, la razón nos obliga aceptar la existencia de un primer ser. No puede haber un círculo de causas porque eso implicaría que haya causas y efectos al mismo tiempo y eso, a su vez, contradicción. Pues o es causa o es efecto, pero no causa y efecto al mismo tiempo. Además si la serie de causas es infinita, entonces ya no hay Dios.
Ahora bien, Escoto dice que la naturaleza de un primer ser productivo, en primer lugar excluye la posibilidad de que tal ser reciba la existencia de otro ser; y en segundo lugar, que tal ser es posible; por tanto, un primer ser productivo puede existir por sí mismo. Además, “lo que no existe pos sí mismo, no puede existir por sí mismo” (vale la ilación del ser al poder ser) y si el primer ser productivo no existiera por sí mismo, no podría existir de hecho, a no ser que surgiera de la nada; pero de la nada no sale nada. Y un ser sería posible, pero incapaz de existir. En consecuencia, si la primera causa eficiente puede existir por sí misma, entonces existe verdaderamente por sí misma.
→ Pero así como hay un primer ser en la causalidad eficiente, hay también un primer ser en el orden de la causalidad final , pues todas las cosas actúan por un fin; pero debe haber un fin último que dé sentido a los demás fines y que se encuentre fuera de la serie de éstos. Este fin no puede estar ordenado a ningún otro, ni ejercer su finalidad en virtud de una cosa fuera de sí mismo. Además, si algo es producible, algo debe estar dirigido a un fin, porque la producción es posible sólo en vistas a un fin. Además Aristóteles afirmó ya, que todo agente actúa por un fin. Pero es imposible que haya una serie de fines que no estén referidas a un fin último. En consecuencia, una causa final o un primer ser en el orden de la finalidad es posible.
→ Así como es posible la existencia de la primera causa eficiente y de la primera o última causa final, así también es posible la existencia de un ser sumamente perfecto. Pero la diferencia de este argumento es que toca la esencia misma del ser, ya que al ser sumamente perfecto, no admite perfección alguna ulterior y tampoco puede ser causado ni ordenado a un fin que no sea él mismo. Si esta naturaleza sumamente perfecta fuera causada por otro, sería dependiente de otro y por tanto imperfecta. En consecuencia, una causa supremamente perfecta es posible por sí misma, incausable, y por tanto, existe por sí misma.
→ Después de eso, Escoto hace ver la interrelación existente en esos tres primados (causa eficiente, causa final y la naturaleza supremamente perfecta). En ese sentido, la primera causa eficiente es también el fin último, puesto que el fin último es proporcionado a la causa. Pero aparte de eso, es también la naturaleza más perfecta, puesto que no es posible por otra causa sino por ella misma y su fin es ella misma. Por tanto, esa primera causa eficiente, es la más noble de todas las causas y es la causa eminente en sumo grado.
→ Pero ese triple primado, Escoto dice que pertenece a una misma naturaleza. Para eso desarrolla tres argumentos. El primero deriva directamente de la propiedad de la existencia necesaria que caracteriza a la primera causa eficiente. De ese modo ve que la existencia de dos naturalezas necesariamente existentes es imposible, pues si hubiese dos naturalezas necesarias una se distinguiría de la otra en virtud de su propia individualidad. Además si eso sucediera hubiera un conflicto entre ambas, puesto que una de ellas pretendería asumir el poder sobre la otra. Pero ningún ser podría destruir a la primera causa eficiente, puesto que ésta es sumamente perfecta y ya no se le puede quitar o dar perfección. En consecuencia, la existencia de dos seres necesarios es imposible. El segundo argumento a favor de la unicidad se basa en la naturaleza de la última causa final que puede ser sólo una. Pues si hubiera dos fines últimos habría también dos grupos de seres que tienen a su propio fin. Eso implicaría que existiría más de un universo, lo cual es inadmisible. Y el tercer argumento se funda en la posibilidad de que existan en el universo dos naturalezas sumamente perfectas. Pero eso es imposible, puesto que, como ya ha demostrado anteriormente, sólo existe una primera causa eficiente y al ser la única primera es sumamente perfecta y ya no puede adquirir ni perder perfección. En consecuencia, todas las cosas dependen esencialmente de la primera causa eficiente, que a su vez es también su fin último y la naturaleza más perfecta. Es imposible la existencia de dos o más naturalezas perfectas.
→ Hasta aquí hemos visto la prueba de la existencia de Dios planteada por Escoto pero sólo desde las propiedades relativas de que hablábamos al comienzo y que según el padre Bonansea son fáciles de demostrar.
B.- Demostración de la existencia de Dios desde las propiedades absolutas
Nos centraremos ahora, en la demostración de la existencia de Dios desde las propiedades absolutas de Dios. La primera propiedad con la que Escoto identifica a Dios es la infinitud. Pero antes de demostrar su existencia plantea cuatro tesis:
La primera afirma que el agente primario está dotado de inteligencia y voluntad, y obra siempre por un fin, libremente; además la acción de un agente es posible sólo en vista a un fin o un objetivo que se debe conseguir. Pero además de eso el primer agente es inteligente y volente al mismo tiempo, puesto que el amor presupone el conocimiento. La segunda se funda en la afirmación de que el conocimiento y la volición de sí mismo se identifican con la esencia misma del primer ser. Además, el amor con el que la primera causa eficiente ama el último fin es necesario, como es necesaria la naturaleza con la cual se identifica. La tercera afirma que el conocimiento y la volición de otras cosas por parte del primer ser también deben identificarse con su esencia. Además la causa primera no admite alguna otra causa de conocimiento y volición fuera de sí misma, porque todo debe proceder de ella. Y la cuarta afirma que un tal ser tiene desde toda la eternidad un conocimiento actual, distinto y necesario de todas las cosas inteligibles. En ese sentido el conocimiento del primer ser es naturalmente anterior a la existencia de las cosas conocidas.
Ahora bien, Escoto dice que se puede demostrar la infinitud del primer ser de cuatro modos: a) por el poder infinito del primer ser, b) por el conocimiento infinito del primer ser, c) por la bondad infinita del primer ser y c) por su infinita perfección. Como vemos, para Escoto es la infinitud lo que mejor representa a Dios en su naturaleza única y trascendente. Además el ser infinito supera a cualquier ser finito. Después de eso, procede a su demostración de la infinitud del primer ser.
La primera prueba parte de la causalidad eficiente. Pues, si el primer ser ha causado un movimiento infinito, entonces existe un poder infinito. El primer ser es autoexistente y totalmente independiente en su causalidad. En consecuencia, existe un poder infinito. La segunda prueba parte del conocimiento del primer ser. Así como no hay límite para el número de las cosas factibles, de la misma manera no hay límite para el número de las cosas cognoscibles. Además, todas las cosas inteligibles deben ser conocidas en acto y simultáneamente por un intelecto omnisciente. En consecuencia, este intelecto es infinito y éste es el intelecto del primer ser. La tercera prueba parte de la finalidad del primer ser. Esta prueba se deduce del deseo natural que nuestra voluntad tiene de un bien infinito como un fin último. Pues nuestra voluntad como nuestro intelecto no puede ser satisfecha completamente por la posesión de un objeto limitado por muy bueno que éste sea. En consecuencia, un bien infinito no sólo es posible sino que es también el objeto único capaz de satisfacer completamente las aspiraciones del hombre. Y la cuarta prueba parte de la eminencia del primer ser. Pues la naturaleza de un tal ser requiere que él sea supremo bajo todo punto de vista; de tal manera que ningún otro ser pueda ser superado en perfección. Además, la infinitud no es incompatible con el concepto del ser. En consecuencia, si es posible un ser infinito, entonces es más grande que cualquier ser finito que podamos concebir; además, si es posible un ser absolutamente perfecto, entonces es infinito.
→Escoto dice que la segunda propiedad absoluta que corresponde a Dios, es la unicidad. Según esta teoría Dios es uno y único. Esto no elimina la idea del triple primado, sino más bien ayuda a colorear la prueba de la existencia de Dios como ser infinitamente perfecto y único. Para eso Escoto prueba la unicidad de Dios desde siete argumentos:
El primero está basado en la naturaleza del intelecto infinito. Este intelecto debe conocer independientemente todo lo que es conocible, pero del modo más perfecto. Así, es imposible que haya dos dioses cada uno con un conocimiento perfectísimo. Pues si eso sucediera uno no podría conocer al otro en su modo más perfecto posible, ya que nada puede ser conocido mejor que su propia esencia. En consecuencia, no se puede concebir la idea de que existan dos dioses o dos intelectos infinitos. Un intelecto infinito puede tener un solo objeto adecuado y perfecto que agote la inteligibilidad de tal modo que haga del todo inconcebible la existencia y la cognoscibilidad de otro Dios
El segundo argumentos se deduce de la voluntad infinita. Pues así como hay un solo objeto infinito del intelecto divino, así mismo puede existir un solo objeto infinito de la voluntad divina que satisface el deseo de la voluntad divina, de la alegría y la felicidad eternas. En ese sentido, la hipótesis de otro Dios es insostenible.
El tercer argumento es deducido del bien infinito. Pues como ya se ha comprobado anteriormente, la voluntad tiende siempre a buscar y amar un bien más grande. En consecuencia, es inadmisible la existencia de muchos bienes infinitos, pues la mayor bondad contiene un bien infinito.
El cuarto argumento es deducido de la potencia infinita. Pues es imposible concebir dos causas responsables cada una de ellas en el mismo efecto y en el mismo orden de causalidad. Pues una potencia infinita es la causa total y primaria de todos los seres existentes contingentes. En consecuencia, ninguna otra causa puede ser la causa total o primaria de cualquier otro ser. O también se puede decir, que ninguna otra causa puede estar dotada de poder infinito.
El quinto argumento parte de la noción de la infinita perfección. Pues el hecho se ser infinito hace imposible toda ulterior perfección, no sólo en el mismo ser infinito, sino en cualquier otro. Además, si los dos seres compartieran la misma perfección, ninguno sería absolutamente infinito. En consecuencia, es posible solo una infinita perfección.
El sexto argumento es deducido: parte de la noción de la existencia necesaria. Escoto dice que es inconcebible una infinitud de seres necesarios, puesto que, si eso sucediera surgiría un problema; que no es sólo único sino también incomprensible. Si hubiera más seres necesarios, éstos deberían existir en acto; si no fuera así no serían necesarios ni posibles. No son necesarios, porque pueden ser pensados como no existentes sin contradicción alguna; y no son posibles, porque un ser necesario puede existir sólo por sí mismo y para sí mismo, y ningún ser puede causar la propia existencia. En consecuencia, la infinitud de seres necesarios o actualmente existentes es imposible.
El séptimo argumento está basado en la noción de la omnipotencia. Si hubiera dos seres omnipotentes cada uno haría que el otro fuera impotente. Habría una lucha entre ambos, no para destruirse, sino más bien impidiendo que las cosas queridas por uno de ellos llegaran a existir. Pues un ser omnipotente ejerce un poder absoluto sobre cualquier otro ser, por lo que puede causar su existencia o reducirlo a la nada en el curso de su existencia. En consecuencia es imposible e inadmisible la existencia de dos o más seres omnipotentes.
2.3.- El filósofo de la haecceitas
La palabra latina haecceitas, usada por Duns Escoto, es un sustantivo abstracto cuya raíz, haec, es la forma femenina del nominativo singular perteneciente al demostrativo “hic, haec, hoc”. Significa literalmente (este, esta, esto) estoidad y se refiere al elemento positivo y formal que Duns Escoto elaboró como principio de individuación de toda sustancia creada. Es decir, significa el elemento formal y positivo por el que una sustancia se convierte en ésta sustancia concreta y determinada.
De todas maneras, todo nombre es una llamada que trae a nuestra presencia lo ausente y también un signo o una señal que dice referencia a algo real y supone, es decir, está en su lugar. Así, el nombre (palabra) haecceitas es una llamada que trae a nuestra presencia y a nuestra memoria presente “este ente” . Se trata, por tanto, de traer a la memoria presente, la presencia del individuo, el mismo que “posee una perfección más intensa y una unidad más significativa que la especie o la naturaleza común” . Así, para Escoto, el individuo es un ser más perfecto que la especie; y en la relación individuo-especie prevalece el primero sobre la segunda. No es el individuo para la especie, sino al revés. De ahí que, es urgente encontrar una entidad positiva y caracterizante del ser singular.
Esta entidad positiva y caracterizante del ser individual es la haecceitas, heceidad. Pero ¿qué es para Escoto la heceidad? Es la “cuasi forma” que determina y perfecciona a la naturaleza común (quididad o esencia específica) para constituir una sustancia concreta y determinada, un esto. La heceidad “se presenta como el perfeccionamiento definitivo de la forma sustancial. En el caso del hombre, por ejemplo, la heceidad es la coronación de la forma humana en virtud de la cual no es solamente hombre, sino este hombre, como ser singular e irrepetible” . En ese sentido, la heceidad o principio de individuación añade perfección y ser a la realidad escuálida de la naturaleza común, para juntas, constituir la sustancia individual. Así, el individuo o sustancia individual, en razón de su elemento individuante, tiene más ser y es más cognoscible que la naturaleza común o esencia universal.
Frente a esta lógica escotiana, el principio universal se ve debilitado, pues se da cuenta que tiene una consistencia óptica menor que la del individuo. Hasta ese momento, desde Platón, el ser estaba vinculado sólo a la forma o idea y ésta era solo necesariamente universal, pues el individuo se perdía “entre las sombras del mundo que se engendraba y perecía, y formaba parte de la pseudo-realidad” . Pero también para Aristóteles, el individuo, en cuanto tal, estaba vinculado a la oscura realidad de la materia y, por tanto, no poseía un auténtico ser ni era cognoscible, pues el ser, en su sustancia compuesta provenía de la forma que, a su vez, era en sí misma universal.
Esta concepción nueva de la filosofía occidental, representada en la persona de Duns Escoto, supone la valoración de lo individual como superior a lo universal, pues el conocimiento del singular es el más perfecto. Con esto se da paso hacia el individualismo de la filosofía moderna, considerando siempre, que el individualismo de Escoto es más bien un personalismo. Sin embargo, aunque lo individual tenga la primacía sobre el universal, hay que recordar lo siguiente:
Que “la heceidad no debe interpretarse como una nueva realidad que se añadiera a la forma y que la determina de algún modo, sino que es la misma forma sustancial en su última fase de perfección o, si se prefiere, es la actualización definitiva de la materia, de la forma y del compuesto. La heceidad es la realidad terminal justa y adecuada de la riqueza entitativa de la forma sustancial. El individuo es la expresión perfecta de la forma sustancial y su realización completa” .


IV. CONCLUSIÓN: VAYAN, LA MISIÓN EMPIEZA
1.- Acoger la obra de Dios en su máxima expresión de amor
El misterio de la encarnación del Verbo, predispuesto por Dios, es el hecho central de la reflexión franciscana. Es meditado dentro del horizonte del Dios amor, sumo bien, que se comunica libremente fuera de su intimidad. La cristología, entonces, es la atención al acontecimiento Jesucristo y a sus diversos momentos para obtener de ellos la sustancia para la vida como el “pobrecillo de Asís”. Esta reflexión sobre Jesucristo incluye también su vida histórica, de la que se debe subrayar la pobreza, la humildad, el sufrimiento, la pasión y la muerte como expresiones del amor sumo de Dios, por los cuales se ha acercado a nosotros. Jesucristo, Hijo de Dios, movido por puro amor se ha despojado de su gloria de forma total y extrema.
De ahí que la pasión y la muerte del Hijo deben ser vistas desde el designio del amor sumo de Dios, antes que el puro condicionamiento a la humanidad caída; pues la disposición salvadora mediante el sufrimiento y la cruz no es la única disponible para Dios. Pero de esa forma quiso confirmar la maravilla de su amor llevada hasta el extremo. La encarnación del Verbo, en la naturaleza humana de Cristo, sólo tiene su legítima justificación en el amor infinito de Dios y “no en la previsión del pecado, aunque éste haya condicionado la modalidad concreta de la encarnación” . Cristo, al ser Sumum opus Dei (la obra máxima de Dios) no podría estar condicionado por una eventual traición humana. La encarnación es una decisión libre de Dios.
Afirmamos, por tanto, con la escuela franciscana, que Jesucristo, Verbo ∕ Hijo de Dios encarnado, crucificado, querido por Dios desde el comienzo, como expresión primera y suma de su amor misericordioso, “fue y es más amado por Dios que todo el género humano […] incluso más que mil mundos” . Jesucristo es predestinado desde antes de la creación del mundo, desde toda la eternidad por un designio de amor sumo, independientemente del pecado del hombre. Este designio de amor hace más eminente el acontecimiento de la encarnación; puesto que el fin de “Cristo no es sólo nuestra redención, sino también, el fututo premio y la gloria de toda la ciudad eterna” .
2.- Cambiar de paradigma para una vida mejor: la haecceitas, remedio contra la hybris
Thomas S. Kuhn, autor de “La estructura de las revoluciones científicas”, habla de los paradigmas científicos. Cuando una teoría tiene vigencia goza de un estado que se le conoce como “ciencia normal”. Pero la teoría es solo un modelo (paradigma) explicativo de la realidad. Este modelo puede cambiar si aparecen otros modelos explicativos que dan respuestas más convincentes a los problemas científicos. La ciencia entra en un estado conocido como “ciencia revolucionaria”, la cual genera la “crisis paradigmática”. Esto significa que otra teoría se convertirá en paradigma, dando lugar nuevamente a un estado de “ciencia normal”. Esta dialéctica es positiva para el desarrollo de la ciencia, pero cuesta mucho aceptar un nuevo paradigma. Muchos han sido formados y han vivido la mayor parte de su vida con un paradigma. Luego, no les es fácil o simplemente no pueden aceptar un nuevo modelo explicativo.
Esto también sucede con nosotros. Muchos han sido formados y hoy se siguen formando en teología según un modelo que ha sido propuesto por la Iglesia: el modelo de santo Tomás. Inclusive si revisamos el listado de preguntas para el examen de bachillerato en teología, estas preguntas versan según las directivas del “modelo tradicional”. Sin embargo, este modelo ya no es suficiente para cubrir las inquietudes de muchos. Necesitamos un modelo que dé otras respuestas y que llegue mejor a la inteligencia y al corazón de los creyentes y no creyentes, un modelo que sensibilice al ser humano: este modelo es el de la “Escuela franciscana”, que hoy en día es tan urgente en un mundo tan desmesurado. Por ejemplo, nuestro hábitat del que formamos parte está en un estado de degradación. La ambición de lucro ha convertido al ser humano en un explotador despiadado de la naturaleza de y de sus semejantes.
La causa de esa degradación es la cosmovisión que el hombre tiene de sí mismo y de la naturaleza, pues siempre se ha pensado como el dueño y señor de la misma, aparte de estar guiado por su voracidad de poder y dominio sobre los otros. Tiene una “lógica que explota […], depreda y expolia […] sin solidaridad para con el resto de la humanidad y las generaciones futuras” . Sólo se preocupa por “acumular gran número de medios de vida, de riqueza material […] a fin de poder disfrutar del breve paso por este plantea” . Luego, no hay una ética de responsabilidad a futuro. Todo gira en torno al “ideal primordial” de las sociedades mundiales, al ideal de “progreso, prosperidad y crecimiento ilimitado” .
La cosmovisión antropocentrista ha generado en el hombre lo que los griegos llamaron la hybris o desmesura, que podríamos definirla como la falta de control de los propios impulsos, o como el impulso desmesurado y desequilibrado por querer tener más de los suficiente. En este sentido, la hybris se identifica con lógica de crecimiento ilimitado, de progreso y prosperidad. Por esta lógica el ser humano ha olvidado la justa proporción, la no demasía, el equilibrio.
En esta situación, necesitamos un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma, una metanoia, con el fin de recuperar la buena relación del hombre con la naturaleza, mediante un proceso de reconciliación, desde los fundamentos de una filosofía de la naturaleza franciscana, cuyo carácter es integrador, fraternal. Así que, en este proceso de cambio de mentalidad, proponemos dos antídotos contra la hybris que seguidamente desarrollaremos.
El primer antídoto es la humildad, característica franciscana, según la cual reconocemos al otro como importante, o tal vez como más importante que yo y por eso lo respeto. Sólo así podremos ubicarnos al lado de los demás seres de la naturaleza, sentirnos pequeños frente a ellos y no situarnos por encima de ellos. Esto implica recuperar la categoría de relación, pues vivimos en un mundo de “relaciones, interconexiones, e intercambios de todo con todo, en todos los puntos y en todos los momentos” , en un mundo constituido de una armonía cósmica, en su “inmensa trama de relaciones, de tal manera que cada uno vive por otro, para otro, y con el otro, […] nada existe fuera de la relación” .
El segundo antídoto en este proceso de cambio de mentalidad es la haecceitas escotiana, según la cual, cada uno de los seres es “esta concreción de aquí bien definida” . Cada ser en el universo se caracteriza por su singularidad, su individualidad; y por eso mismo se debe valorar a cada uno de ellos desde su singularidad. Cada singularidad tiene derecho a su singularidad. No somos los únicos con carácter de singularidad o particularidad en la multiplicidad y en la colectividad. Todos los seres del universo reclaman su singularidad y exigen respeto y valoración. Sólo si reconocemos la singularidad de los otros seres aprenderemos a valorarlos y a recuperar el mundo de las interrelaciones. Sólo así reconoceremos que nuestra existencia actual depende de nuestra relación con el otro o con los otros y que ellos merecen ser tratados como queremos que nos traten a nosotros.






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martes, 20 de septiembre de 2011

Algunas preguntas de historia de la hermenéutica

¿Cómo aparecen en Platón los antecedentes de la hermenéutica?
Platón vinculaba la hermenéutica con la práctica de los poetas que transportaban los mensajes de los dioses, y de los recitadores que a su vez transportaban los mensajes de los poetas. Para él, esta actividad no era técnica ni ciencia: “Así pues, esto, que es lo más hermoso, es lo que te concedemos_ dice Sócrates al rapsoda Ion_ a saber, que ensalzas a Homero porque estás poseído por un dios; pero no porque seas un experto”.
Para Platón, el poeta y el rapsoda, en su función de hermeneutas, transmiten mensajes de los que no pueden dar cuenta, porque no la realizan en virtud de una técnica o una ciencia, sino por una predisposición divina. Además, ya en Homero, Hesíodo y Píndaro, se concebía que el poeta no era sino el portador de las palabras de una Musa. Pero Platón avanza en la reflexión sobre el carácter epistemológico de la inspiración poética.
Luego, la hermenéutica surge como una práctica de la transmisión, no como teoría de la recepción. Pero lo relevante es que más adelante Platón devalúa a la hermenéutica, porque la considerará como una técnica (techné), la cual siempre está subordinada a la ciencia (episteme).
La misma tensión subyace en la contraposición entre la hermenéutica asociada a la retórica, y la filosofía asociada a la dialéctica. En la hermenéutica moderna los atributos adjudicados a la hermenéutica estaban referidos a la retórica de la época antigua. Luego, la universalidad del problema hermenéutico tiene un antecedente en la universalidad de la retórica antigua.
¿Por qué la protohistoria de la hermenéutica encuentra señales significativas en la filología de la época helenística?
La segunda tensión en la hermenéutica tiene relación con la distancia temporal. La protohistoria de la hermenéutica encuentra atisbos significativos más en la filología de la época helenista que en la filosofía de la época clásica. La relevancia de la filología obedece a la necesidad de conservar el patrimonio literario de la antigüedad en diversos contextos sociales.
En Alejandría se usa el método histórico-gramatical, cuyo principio básico sostiene que la mejor guía en el uso y la corrección de los textos transmitidos por el autor es el corpus de sus escritos. Aquí el sensus litteralis es el sensus grammaticus, porque el hermeneuta sustituye una palabra que ha dejado de ser clara para los lectores, por otra palabra que sí lo sea. En Pérgamo se aplica el método alegórico, cuyo propósito es adaptar los textos más antiguos a una cultura más moderna. Aquí la intentio auctoris es superada por la intentio lectoris, en el sentido de que el nuevo significado asignado a un texto no deriva de la esfera del autor, sino de la del lector.
En ambos casos, se manifiesta in nuce el problema hermenéutico de la distancia temporal. Pero el método histórico-gramatical no es más racional que el alegórico. Además, este método aparece como respuesta a las aporías del sensus litteralis, en una primera toma de conciencia de la opacidad del pasado. Luego, la alegoría y la filología no son fases sucesivas de un desarrollo histórico-científico, sino que más bien ilustran el doble propósito que reside en los orígenes de la hermenéutica: la superación o eliminación de la distancia histórica.
¿Cómo se aplica la hermenéutica a las Escrituras en los orígenes de cristianismo?
El judaísmo se había apoderado de los métodos filológicos. Y Filón de Alejandría fue el primer exponente de una amalgama de filosofía griega y tradición hebrea. Para él, la interpretación de la Escritura arranca del sentido literal para alcanzar el sentido unívoco, que es el tipo alegórico: la alegoría va unida a la filología, pero el significado alegórico es accesible solo al creyente.
El problema en el cristianismo era la ruptura del Nuevo Testamente respecto al Antiguo Testamento. San Pablo introduce el principio de la interpretación alegórica den AT, como profecía de la justificación de Cristo frente a los hebreos (Ga 4,21-31). También un aspecto del magisterio de Cristo consiste en ser una exégesis del AT. Así, la primera homilía midráshica es la homilía de Jesús sobre la profecía de Isaías en la Sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-22). Interpretar el AT es un aspecto constitutivo de Cristo (Ferraris), que será visto como la legitimación de la Iglesia y el anuncio del destino humano.
¿Cuál es el aporte de la Escuela de Alejandría a la hermenéutica de la Biblia?
En la Escuela de Alejandría se buscó una integración entre la exégesis del sensus litteralis y la exégesis del sensus spiritualis de la Biblia (Para la Escuela de Antioquia, la interpretación es exclusivamente histórica). En Alejandría se destacó Orígenes, quien consideraba que normalmente el sentido literal es el origen del sentido espiritual, sabiendo que a este se llega por la interpretación alegórica. La exégesis científica y la espiritual, han sido puestas en práctica por Orígenes y Jerónimo sin problema. Luego, no es cierto que sean incompatibles.
La tensión de la distancia temporal no se ve con fuerza en el Medioevo. Coexiste el sentido literal (histórico) con el sentido espiritual (místico), que a su vez se divide en alegórico, moral, anagógico. En consecuencia, se conoció como el cuádruple sentido de la Escritura.
¿Por qué el principio de Lucero implica un problema y una propuesta en el plano de la hermenéutica?
El principio de Lutero de que todo creyente debe dirigirse a la Escritura, supone no solo la desautorización de la jerarquía católica, sino también un problema de carácter hermenéutico:
“Si a la jerarquía católica le es revocada la tarea de interpretar el sentido de la Biblia, se hace entonces mucho más importante poner en claro los cánones y los métodos con los cuales cada hombre puede comprender autónomamente el sentido de la Escritura. Es aquí donde Lutero pone al servicio de la Reforma las conquistas filológicas del humanismo, aunque sin aceptar las perspectivas teológicas” (Ferraris).
Hay una tercera tensión para la historia de la hermenéutica, esta vez con relación a la autoridad y la tradición.
Lutero propone el principio de la Sola Scriptura, la cual radica en la perspectiva desde la que examina la interpretación de la Biblia: la Escritura es intérprete de sí misma, no tiene necesidad de la tradición para ser comprendida. Es la tradición la que debe medirse constantemente con la Escritura para verificar su validez propia.
Para Lutero, el humanismo vale primero como guía metodológica y en segundo lugar como principio ideológico. En este sentido, la reivindicación metodológica del sentido gramatical en polémica contra el alegorismo medieval tiene indudablemente una índole humanista, que aporta una corrección a la tradición mística que reduce la comprensión de la Biblia a una iluminación ajena a la dimensión histórico-lingüística del texto transmitido. (Ferraris: a través del principio escritural, Lutero propuso no solo la desautorización del pontífice romano, sino también, una rehabilitación de la palabra externa, histórica y pública).
¿Cuál es la contribución del reformista Flacio a la hermenéutica bíblica?
Mattia Flacio Illirico (reformista) propuso un principio considerado clásico en la historia de la hermenéutica. Es el principio psicológico, el cual resulta novedoso y más relevante para la historia posterior de la hermenéutica. En tal principio se ilustra el círculo hermenéutico: se pueden comprender verdaderamente las partes de un texto solamente cuando se tiene una precomprensión que se refuerza y completa a través de la sucesiva intelección de las partes singulares.
Flacio expone una anatomía del comprender basada en una dialéctica entre el todo y las partes: “El enfoque y el conjunto en su totalidad arrojan una gran luz sobre enunciados, sobre frases y las palabras, de suerte que puedas ver del modo más claro cuál no es el sentido propio”.

¿Según Spinoza qué criterio debe guiar la recta interpretación de la Biblia?

En la época del romanticismo y la ilustración, los problemas interpretativos de los textos transmitidos pasan a segundo plano, porque contradicen el ideal de una razón privada de presupuestos. Al empezar el siglo XVII surgirá el principio de que la lengua no es tanto algo trascendental de tipo retórico y poético, sino más bien un objeto que resulta digno de una investigación comparativa y de un examen epistemológico. Aquí aparece la cuarta tensión hermenéutica referente al tipo de racionalidad que acompaña el ejercicio hermenéutico.
Baruch Spinoza, aprecia singularmente la alianza entre el espíritu del racionalismo y la exégesis histórico-filológica. Spinoza polemiza contra la exégesis rabínica de la Biblia porque recubre con glosas la letra del texto sagrado. Así que, ante los criterios que deben guiar una recta interpretación de la Escritura, Spinoza señala que la exégesis bíblica tendrá que ubicarse en una condición de inmanencia respecto al objeto en sí que es la Biblia: “Para conocer todas las cosas o casi todas las cosas que se contienen en la Escritura, a la Escritura misma debe acudirse, así como el conocimiento de la naturaleza, de la misma naturaleza se desprende”.
La investigación inmanente no excluye la filología, sino que exige su intervención, porque solo conocimientos de tipo histórico-filológico permiten la inmanencia respecto al texto sagrado.
¿Cuál es la posición del pietismo frente al problema hermenéutico de la Escritura?
En el ínterin el pietismo subraya la perfección moral de la Escritura, al punto que el intérprete no está llamado tanto a verificar la congruencia histórica de las narraciones bíblicas, como a reconocer en el texto sagrado la acción del amor y la cólera divinos, así como la mentalidad de los escritores espirituales.
Se busca aclarar los sentimientos que actúan en la Biblia, elaborando una suerte de patología sagrada que descubra en el amor de Dios las razones del obrar moral de los espíritus religiosos. Esta hermenéutica de los afectos se interesa por la psicología del autor; no obstante, la psicologización del acto de entender tiene un presupuesto racionalista, en la medida en que el papel preponderante de la psicología del autor en la constitución del sentido de la Biblia es ya el resultado de la identificación de la Biblia.
¿Por qué Schleiermacher es valorado como el máximo precursor de la hermenéutica contemporánea?
Porque en Scheleiermacher el fin de la hermenéutica no es tanto el ejercicio de la subtilitas explicandi (como capacidad para explicar el texto a un auditorio no preparado), cuanto el recurso a la subtilitas inteligendi (como capacidad de entender la totalidad del texto situándose en relación con la génesis de la motivación del autor).
Esto quiere decir que la subtilitas inteligendi engloba a la subtilitas explicandi debido a que no existe un momento prelinguístico del comprender: los límites de la hermenéutica vienen a ser los límites del lenguaje.
Si la comprensión es un acto dirigido a la génesis del discurso en la psicología del autor, se sigue entonces, que habrá una praxis hermenéutica, no sólo en la comprensión solitaria de un escrito aislado, sino en la comprensión de cualquier tipo de discurso, antiguo o moderno, escrito u oral. La hermenéutica surge como comprensión de las manifestaciones significativas del espíritu humano.
A diferencia de sus predecesores, para Schleiermacher el punto de partida no es la comprensión sino el malentendido (la oscuridad del texto y del interlocutor), de modo que este principio viene a reemplazar la distancia temporal: “partiendo de lo extraño, la interpretación debe basar la comprensión en la superación del malentendido inicial que separa a los diferentes seres”. Aunque el intérprete puede comprender la obra mejor de lo que la comprende el autor, esto no significa que llegue a comprobar el valor de verdad de lo que en ella se afirma.
¿Por qué Dilthey postula que la hermenéutica es la sistemática de las ciencias del espíritu?
Dilthey descubre en la psicología el momento unificador de las ciencias del espíritu, que se diferencian de las ciencias de la naturaleza porque su saber es extraído de una vivencia, en la que el acto de conocer no es distinto de objeto de conocer.
Pero Dilthey abandonará este proyecto psicológico para encontrar en la hermenéutica la sistemática de las ciencias del espíritu. Se dirá entonces que a través de su propia vivencia cualquier sujeto reconoce no solo su mundo interior, sino también las manifestaciones exteriores del espíritu, la cultura y la sociedad.
Para Dilthey no es la filosofía sino la historia la que construye la estructura última de la validación: el comprender historiográfico es el conocimiento más alto. En definitiva, no se puede entender el espíritu objetivo de una forma metafísica sobre la base de la razón (como lo hizo Hegel), no se puede subordinar el espíritu objetivo a una construcción ideal, sino que el espíritu objetivo debe fundar su realidad en la historia.Es la quinta tensión en la historia de la hermenéutica, esta vez referida al papel que juega el sujeto en el conocimiento de los objetos, un sujeto que modifica hermenéuticamente los objetos conocid

Síntesis de 24 lecturas para OHDta.

Lectura Nº 1
Balance después de la catástrofe
La obra histórica deuteronomista

Este artículo está escrito por Norbert Lohfink. Aquí este autor dice que el contenido de la OHD se extiende por espacio cronológico de más de 700 años de historia de Israel ininterrumpidamente. Los libros de Dt, Jos, Jue, 1Sam, 2Sam, 1Re y 2Re forman una unidad por su contenido y narración, además de tener una estrecha conexión lingüística y teológica. Para esta obra el deuteronomista se valió de informes oficiales, de anécdotas, de exposiciones orales o escritas y de otros materiales. El autor no escribe la historia con datos “científicos”, sino que interpreta y reinterpreta los acontecimientos de la historia. Toda su historia escrita está bajo la norma del documento de la alianza (Dt 5-28). El deuteronomista quiere que el pueblo reconozca a Dios actuando en la historia. El Deuteronomista llama a la penitencia y a la conversión. De ahí que tiene sentido su mirada retrospectiva de la historia.
El Libro de Josué describe el establecimiento de Israel en Canaán. El Libro de los Jueces habla del tiempo cuando el pueblo se apartaba de Yahvé y pedía un juez. El Libro de 1Sam habla de la historia de Samuel, Saúl y el crecimiento de David. En el Libro de 2Sam se narra el reinado de David y la intervención de Natán. En el Libro de 1Re se habla de la historia de Salomón y la construcción y consagración del templo y del palacio, pero también de la crisis del reinado. En el Libro de 2Re se habla de muchas noticias concretas y de la destrucción de Jerusalén.

Lectura Nº 2
El mensaje de la alianza: el Deuteronomista

Este artículo también está escrito por Norbert Lohfink. El autor dice que el Dt es el final del Pentateuco. Pues si la Ley había sido proclamada en el Sinaí, ahora se anuncia por segunda vez en el Deuteronomio. Dice que el título del libro deriva de la copia encontrada que erróneamente se le llamó segunda ley. El Deuteronomio está compuesto de una colección de discursos. El deuteronomista le puso “Libro de la Ley”, que significa instrucción, documento de la alianza. Al ser un texto cúltico empezó a ser leído en la asamblea litúrgica. Pero también era un texto jurídico. Esto significa que era valorado como el documento de la alianza entre Dios y el pueblo.
No hay consenso cuando se habla del lugar, fecha, ambiente y finalidad del Dt. De ahí que el análisis crítico-literario dice que el Dt es consecuencia de varias capas literarias que ilumina la prehistoria de Israel. La historia de las formas dice que es una ley predicada, nacida de la instrucción homilética de los laicos. Es un escrito privado que narra desde la conquista hasta el fin de la monarquía. La unidad íntima de esta obra ha creado su propia expresión literaria: el estilo deuteronómico. Las líneas teológicas fundamentales en este libro son: la alianza, la elección, el amor y gracia de Yahvé, la promesa de la tierra, un rey, un santuario, un pueblo. La fraternidad es otro tema teológico. El Dt es un libro cúltico. De ahí que para los israelitas, en el culto está la alianza, la cual se actualiza y se convierte en el hoy. Recordando su alianza sellan su alianza hoy.

Lectura Nº 3
Josué 1-6

En estos capítulos del Libro de Josué, se narra que después de la muerte de Moisés, Yahvé elige a Josué como sucesor de Moisés, para que guíe al pueblo hacia el cumplimiento de su promesa. La condición es que sea fiel a la alianza, pues de ese modo tendrá la prosperidad, el bienestar y el éxito. Pero Josué no lleva solo esta obra. Pide ayuda de las tribus de Transjordania. Josué obtiene la ayuda de estas tribus, pero antes de entrar en la tierra, manda algunos espías para que conozcan la situación de Jericó. Estos espías al ser descubiertos por el rey de Jericó, son escondidos en la casa de la prostituta Rajab, a quien se deja con vida junto a su familia. Seguidamente, cuando los espías regresan, junto a Josué hacen el rito de purificación y emprenden el viaje cruzando el Jordán. Yahvé era el jefe de la conquista. El arca de la alianza debía ir adelante. Una vez que pasan el Jordán acampan en Guilgal. Al enterarse los pueblos de Transjordania que los israelitas habían cruzado el Jordán, temieron. En Guilgal Josué circuncidó a los nacidos durante la marcha por el desierto y allí celebraron la pascua. Siete días demoran para que los israelitas tomen Jericó y en el último día se da la conquista final. Jericó es consagrado al anatema y se ofrecen sacrificios a Yahvé. Finalmente Josué da un discurso, donde insistió en que quien se afane en reconstruir Jericó, será maldito.

Lectura Nº 4
Josué: ¿Modelo de conquistador?

Este es un artículo de Carlos A. Dreher. El autor dice que, haciendo una mera lectura del Libro de Josué, uno se podría quedar con la impresión de una conquista unitaria y global de Josué, y que esto había sido posible gracias a la unificación de Israel. Luego, se podría pensar que Israel toma la tierra de Canaán viniendo desde afuera, en poco tiempo, matando y desalojando a los habitantes. Así es como se ve a Josué como un modelo de conquistador, legitimando la esclavitud muchas veces, y con la masacre a los indígenas. Sin embargo, las afirmaciones históricas descartan la visión prototípica de conquistador a Josué. No es posible que todo se haya conquistado ya con Josué, pues el libro de los Jueces menciona a muchos pueblos por conquistar, que sólo se logró después de la muerte de Josué. Además en Josué 24 admite que la conquista no fue completa.

Sin embargo, los textos que proponen la conquista unitaria y global de la tierra con Josué son obra del deuteronomista, que se remonta al tiempo de Josías. Con él se busca recomponer el reino. El interés monárquico y nacionalista se sobrepone a la verdad histórica. Además, hay que tener en cuenta que toda obra del deuteronomista mira la historia a la luz del exilio. Y ¿qué significa la narración de la historia de Rajab? Quiere decir que los marginados del mundo cananeo fueron liberados por Yahvé e incorporados a su pueblo. Luego, no hubo genocidio por el pueblo invasor, sino liberación de Egipto y de ciudades cananeas. Los derrotados no son los pueblos sino los reyes. Derrotando a los reyes se repartió libremente la tierra entre los campesinos.


Lectura Nº 5
Los orígenes del pueblo de Dios
La antigua tradición de Israel

Este es un artículo de Josef Schreiner. Aquí el autor dice que Israel ve su origen en un encuentro decisivo con Dios. Su origen se sintetiza así: Israel clamó a Yahvé. Yahvé lo escuchó, lo hizo su pueblo, le dio la tierra y selló su alianza. Los descendientes de Jacob eran esclavos en Egipto y Dios mandó a Moisés para liberarlos. La salida de Egipto es vista como la gran acción poderosa de Dios. Dios ha salvado a su pueblo. Esto es lo que se celebra en la pascua. Dios saca a su pueblo de la servidumbre y en el desierto los asiste para que no perezcan. Es Dios quien guía y dirige a su pueblo.
En el centro de la marcha se sitúa la experiencia del Sinaí: la alianza. En esta alianza Yahvé obliga a su pueblo a servirle y a cumplir su voluntad. La iniciativa de esta alianza es de Dios. En este contexto Moisés ocupa un puesto importantísimo para el pueblo: es el profeta, el jefe del pueblo en marcha, intermediario de la alianza, defensor del pueblo, organizador del culto, etc. Es un instrumento de Yahvé, no un caudillo militar. Sin embargo, si hacemos un estudio histórico-crítico, veremos que no todo el pueblo salió de Egipto, y que la tradición sinaítica sería la descripción de una fiesta cúltica. Luego, los que salieron de Egipto no estuvieron en el Sinaí. Unos atravesaron el desierto y otros conquistaron la tierra. Son grupos distintos, pero el deuteronomista los une. No obstante, la interpretación de Israel es que todo Israel vivió la experiencia de la salida, del Sinaí y de la conquista de la tierra. Pero este es el objetivo del deuteronomista, que quería dar a Israel una sola identidad, donde los une una sola experiencia con su Dios.


Lectura Nº 6
Origen del pueblo Israel

Es un artículo escrito por Noman Gottwald. El autor analiza la relación entre la sociedad israelita y la cananea. Dice que el israelita se diferencia del cananeo por su organización social en tribus. Los israelitas asumieron un modelo comunitario de la economía, no tributario como los cananeos. Sin embargo, hay aspectos donde se acercan mucho, por ejemplo: la lengua hebrea es una versión del cananeo. De ese mismo modo, la literatura tiene sus paralelos en la sociedad cananea. No es un pueblo nuevo, sino que solo cambió el modo de pensar. Inclusive la historia de Israel en Egipto según la Biblia, no se debe entender como datos científicos, sino como una forma de entender la realidad de Israel. Luego, en el Éxodo la opresión es la diversidad de experiencias de sufrimiento y de opresión en diferentes lugares, con reyes distintos.
Lo que caracterizaba a Israel era hallarse libre de opresión. Israel crea una forma de vida para que puedan vivir independientemente. Su distintivo era la solidaridad entre israelitas. Pronto, cuando los filisteos son su amenaza, eligen a Saúl, luego a David para que los organice. Así nació la monarquía. Pero a lo largo esto generó desigualdad, por eso se rebelaron las tribus del Norte. Y, pese a todos los problemas atravesados en la historia, han sobrevivido y conservado su identidad, gracias a los movimientos laicos pre-monárquicos, que se preservaron a pesar de la caída. Mantener viva la tradición es lo que los identifica de otros pueblos. Esa es la tradición que los cristianos hemos heredado. Su vida está presente en nosotros por la fe, fe que consiste en un compromiso con la liberación del pueblo.


Lectura Nº 7
“Celebramos las justicias de Yavé”
Este artículo ha sido escrito por Sandro Gallazzi. El autor dice que Israel conquista la tierra exterminando a otros pueblos. Al parecer Dios escoge un pueblo y rechaza a otros. La lucha para conquistar la tierra fue contra los reyes, más que contra poblaciones. En esta conquista es Yahvé el que va adelante favoreciendo a su pueblo. Él es el jefe del ejército. Es la lucha contra toda forma de opresión. A esto los judíos le llaman la guerra santa, la guerra de Yahvé. Pronto el pueblo nombra un rey para que administre justicia, pero éste se convierte en opresor del pueblo. Empiezan entonces, las revueltas en el Norte. La ciudad se convierte en el centro de la violencia, pero la ira de Dios se desatará contra la ciudad tributaria y opresora. El día de Yahvé será el día de la ira, luto y tinieblas contra todos los opresores del pueblo pobre.
Cuando los “exiliados” regresan del Exilio, entran en conflicto con los “pueblos de la tierra”, a quienes se les prohibió participar de la reconstrucción del templo. El templo será el sostén de la violencia. En este contexto aparecen unas mujeres que desempeñan un papel importantísimo en la historia de Israel. Entre estas mujeres están Jael, Judith, Ester. Estas mujeres son instrumento de Dios para salvar a su pueblo. Estas mujeres no se dejaron influenciar ideológicamente por su opresor. Con esto sabemos que Dios siempre está al lado del más débil, del violentado. El violento, en cambio, con sus actos se autodestruye.


Lectura Nº 8
Jueces 6-8

Por ofender a Yahvé, Israel cae en manos de Madián. Los madianitas los atacaban cada vez que los israelitas querían sembrar. Israel se quedó en la miseria a causa de Madián. Cuando los israelitas invocan al Señor, éste los ayuda por medio de Gedeón. Gedeón pone pretextos para no asumir el proyecto de liberación, pero Dios le ofrece en todo momento su compañía. Gedeón empezó destruyendo los altares de Baal. Posteriormente Gedeón convoca a todos los combatientes para hacer la guerra a los madianitas. Como se unieron muchos, Yahvé mismo escogió su ejército de trescientos hombres.
Una vez en el combate, es Dios mismo quien guía y dirige la guerra. Inclusive es Yahvé quien da las órdenes para el ataque. Gedeón obedece a Yahvé. Entra cuando los madianitas estaban dispersos y desprevenidos, y en la desesperación empezaron a huir y a matarse entre ellos. Pronto de unen los afraimitas, quienes después de unirse estaban resentidos con Gedeón. Pero se tranquilizaron. A los madianitas que habían huido, Gedeón los persiguió, los atacó y derrotó. Finalmente encuentra a Salmuná y a Zébaj y los manda a matar junto con sus cómplices. Una vez ganada la guerra a los madianitas, el pueblo quería que Gedeón sea el gobierno, pero Gedeón dijo: “el que gobierna es Yahvé”. Luego les pidió la fortuna del botín de la guerra. Gedeón liberó a Israel de los madianitas, sin embargo, una vez que Gedeón murió, el pueblo vuelve a caer en la idolatría y se olvida de Yahvé.


Lectura Nº 9
La mujer en el Israel promonárquico
Este artículo ha sido escrito por Alicia Winters. La autora dice que en la historia y vida del pueblo, siempre se resaltó la imagen del varón, aunque la mujer haya tenido participación decisiva. La razón es que los textos fueron escritos por y para hombres. Sin embargo, es justo hablar también de matriarcas: Sara, Agar, Rebeca, Raquel. Estas mujeres han influido mucho en la historia sagrada. En los orígenes de Israel, tanto los varones como las mujeres tenían acceso a Yahvé. Pero el dominio del varón se fue institucionalizando. Todo favorecía al varón. La mujer no contaba. La mujer debía limitarse a la vida doméstica. A ella “no le correspondía” el espacio público. La única función de la mujer era tener hijos, varios hijos.
Pese a esa realidad, hay que tener en cuenta que los varones con frecuencia consultaban a las mujeres para tomar importantes decisiones. Inclusive algunas ocuparon cargos importantes como Débora, que fue juez de Israel. El problema para ellas era que no se les daba ninguna seguridad económica. Sólo los varones podían heredar. La mujer era consideraba como una propiedad del varón. De ahí que el adulterio no era depravación moral, sino violación del derecho del hombre de la posesión sexual exclusiva de su mujer. Las leyes estaban escritas sólo a favor del varón. Y así como estaba excluida en el espacio público, estaba excluida también del culto. Sólo los varones podían ser sacerdotes. Con la institucionalización de lo sagrado se la subordinó. Pero no fue así desde el principio. Las mujeres se relacionaban directamente con Yahvé al igual que los hombres. Las tradiciones fueron imponiendo la “superioridad” de los varones sobre las mujeres. Esta “superioridad” se institucionalizó y se olvidaron de que las mujeres lucharon con esperanza y fe, indómitas y audaces, por una vida mejor del pueblo de Israel.


Lectura Nº 10
2Samuel 9-12

El Capítulo 9 empieza contando que David estaba averiguando si quedaba alguno de la familia de Saúl. Al encontrar a Meribaal, le devolvió la tierra y desde entonces lo invitó a comer a su casa. Después de esto, en el Capítulo 10 se nos narra que David envió a algunos de los suyos a dar el pésame al hijo del rey de los amonitas, porque éste había fallecido. Como los amonitas los recibieron mal, y pronto, junto con los arameos le declararon la guerra, David los derrotó a todos.
En el Capítulo 11 se cuenta la historia de David y Betsabé. Por quedarse con Betsabé, al embarazarla, David mandó que pongan al esposo de ésta en la primera fila del combate para que muriera. Así fue. Logró su objetivo. Pero esto no le agradó a Yahvé, que mandó a Natán para que le haga ver su pecado y para amonestarlo. David se arrepiente. Yahvé perdona su pecado, pero de todas maneras el niño murió. Después de esto, David se acuesta con su ya esposa Betsabé y tuvo otro hijo al que llamó Salomón. Finalmente, en la segunda parte del Capítulo 12 habla de la guerra contra los amonitas. David reunió a todo su ejército e invadió Rabá. Se apoderó de ella y del inmenso botín y regresó a Jerusalén con todo su ejército.


Lectura Nº 11
El rechazo de Saúl. Historia e historiografía en el Antiguo Israel

Este artículo ha sido escrito por Ulrich Berges, MSC. El autor empieza su artículo resaltando que Saúl se convirtió en el símbolo del personaje trágico de Israel, comparable con las figuras trágicas de la literatura griega. Seguidamente dice que la constitución escrita de Israel es el Deuteronomio. Esto se debía tener en cuenta en Canaán. Sin embargo, al final de la época de los jueces la gente empieza a reclamar un rey para que lidere sus guerras y que dicte justicia. Esto debería ayudarles a los israelitas a vivir mejor, sin embargo, por el mal gobierno de los reyes, Israel se alejó de Yahvé y de su Ley. De ahí que la desobediencia a la Torá es entendida como la causa del Reino de Norte. En este contexto, los profetas desempeñan un papel importante: recuerdan la Torá en nombre de Yahvé, pero nadie les hace caso.
El profeta es el que unge a rey. Esto sucede con Samuel y Saúl. Pero el rey debía confiar y esperar siempre en Yahvé. Y esto es lo que no hace Saúl. Él desespera. Cuando tenía que esperar al profeta para que presente el holocausto, él, al tardar Samuel, ofreció el sacrificio con sus manos. No confió en la ayuda divina. Es una prueba que Saúl no pasó. No esperó hasta el límite. Luego, su reino no puede ser duradero. La confianza de Saúl en Yahvé debió expresarse en una espera paciente. Saúl desobedece. Le falta el seguimiento pleno de la Torá. Además de eso Saúl apostó optando por la magia y la invocación a los muertos, antes que obedecer al profeta de Dios. Por esta razón Yahvé se aparta definitivamente de Saúl. Por esta razón, Samuel, en nombre de Yahvé le anuncia la muerte y la toma de Israel por los filisteos. Pero esta imagen negativa de Saúl se explica desde el Exilio, no desde los datos científico-históricos, pues todos saben que su fracaso se debe a su incapacidad de enfrentar a los filisteos y de unir a las tribus de Israel. De ahí se inspira el autor de 1Sm para insistir en Saúl como la figura del fracasado Estado monárquico. En Saúl el autor de 1Sm resume todos los males del gobierno monárquico de Israel.

Lectura Nº 12
Lectura pragmática de 1Sm 12

Esta lectura pragmática de 1Sm 12 está desarrollada por Ulrich Berges, MSC. El autor de este escrito divide su estudio en tres partes: 1) Explicación del objetivo de una lectura pragmática, donde aclara que esta lectura se interesa por el texto mismo, por el tejido gramatical, sintáctico y narrativo, y cuyo método tiene tres pasos: análisis sintáctico gramatical, análisis semántico y análisis pragmático. 2) Explicación de que el texto que estudiará no sólo está en el centro de 1Sm sino también en el centro de toda la obra deuteronómica. 3) Análisis de 1Sm 12. Este análisis tiene una división tripartita: a) 1Sm 12,1-5. b) 1Sm 12,6-15. c) 1Sm 12,16-25. Desarrollaremos brevemente cada parte:
a) 1Sm 12,1-5. En el análisis gramatical, Ulrich dice que Samuel es el centro de la atención. En el análisis semántico dice que las palabras son: “Hoy y ayer”, “mesías-ungido”, “atestiguar contra”, “testigo”, “quitar”, “atropellar”, “oprimir”, “sobornar”, “restituir”. En el análisis pragmático dice que Samuel es inocente de todo mal manejo o corrupción durante la administración.
b) 1Sm 12,6-15. En el análisis gramatical dice que se narran los hechos del pasado y predomina la visión retrospectiva. Yahvé se confronta con el pueblo. En el análisis semántico dice que las palabras son: “suscitar”, “hacer subir”, “enviar”, “liberar”, “olvidarse de Yahvé”, “pecar”, “perdonar”, “servir a los dioses”, “no escuchar”, “rebelarse contra Yahvé”, “pedir un rey”. En el análisis pragmático dice que en política exterior, Yahvé se encarga de liberar a Israel de cualquier peligro. Los autores provocan mayor confianza en Yahvé frente a los poderes estatales.
c) 1Sm 12, 16-25. En el análisis gramatical dice que los imperativos y los verbos en futuro significan la participación activa que determina el curso del futuro. Dice que Yahvé no rechaza a su pueblo. Los sujetos actores son: Yahvé, Samuel, pueblo, falsos dioses. En el análisis semántico dice que las palabras son: - “cosecha”, “lluvia”, “trigo”, “truenos”. - “nuestros pecados”, “vuestra maldad”, “el mal”, “todo este mal”, “lejos de mí pecar”, “si hacéis de verdad el mal”. – “temer”, “no os apartéis de Yahvé”, “servir a Yahvé de todo corazón”, “no os apartéis en pos de los que nada son”, “servir a Yahvé con fidelidad y de todo corazón”- “interceder”, “enseñar la Torá”, “el camino bueno y recto”. En el análisis pragmático dice que el asunto es la actitud religiosa que debe caracterizar a Israel. Era una manera de sobrevivir al Exilio.


Lectura Nº 13
DAVID E ISRAEL EN 2SAM 7

Esta lectura ha sido escrita por Martin Noth. El autor dice que prescindirá de la crítica textual en este capítulo. Pero se plantea la unidad literaria y de conjunto. Uno se ve confrontado con la cuestión de la unidad de contenido. El contenido se refiere a tres materias: la cuestión de la edificación de un templo para el arca, la dirección divina de la historia de Israel y la promesa de un señorío duradero por parte de la casa de David. Cuando se habla del templo, el autor dice que la iniciativa para edificar una casa solo la podría dar Dios mismo, si él quisiera.
El v. 27: “Tú Yahvé Sebaot, Dios de Israel” es considerada como el meollo de la oración de David. También en otros lugares de 2Sm 7 aparece realzado el nombre de Israel como el pueblo de Dios. En los vv. 23 y 24 aparece dos veces la expresión “tu pueblo Israel”. Lo que se quiere es, poner la figura histórica de David en relación con la historia precedente de Israel o, al menos, con la de Saúl. David se pone en relación con la tradición de Israel al trasladar el antiguo santuario de las tribus, dedicado al arca, a su capital de Jerusalén. (2Sm 6). Finalmente se piensa no sólo en la duración de la dinastía en sí, sino que se trata de la relación de cada descendiente de David en el trono con el Dios de Israel.


Lectura Nº 14
Los libros de Samuel y de los Reyes

Esta lectura ha sido escrita por GUIBERT, P. El autor dice que David, por su lucha con Goliat se situó en el héroe de leyenda real. Este relato es casi sagrado, porque una de las intensiones de este relato es mostrarnos que David estaba protegido por Yahvé. Sin embargo, después de derrotar a Goliat, David se las ve como puede. David respeta al rey, pero no tiene ningún escrúpulo en traicionarlo y hasta corre el riesgo de luchar con los soldados de su propio pueblo. David poco a poco ganando espacio en el escenario político. Se va ganando la región de norte como la del sur. Sus alianzas mediante matrimonios será su estrategia, pero más adelante la causa de su rivalidad. El cisma del 931 demostrará que la unidad era imposible. David es el conquistador hábil y valiente, el político prudente y a la vez profundamente religioso. De este modo se entiende la entronización a Jerusalén “arca de Dios”. En su lucha ya como rey, resalta la figura del profeta Natán. Natán anuncia la permanencia de la casa real, pero eso no sucede, a menos que se trate de una narración mesiánica. David cae en el pecado.
El texto bíblico nos conducirá continuamente del campo de batalla a las habitaciones del palacio, porque al mismo tiempo que David tiene que dirigir su guerra contra los amonitas, vive también una historia íntima: la seducción de la mujer de uno de sus oficiales, Betsabé. Con esto se manifiesta una verdadera concepción de pecado, definido como tal por Natán. Pero esto no atañe al destino de la nación, la guerra contra los amonitas. Posteriormente Absalón se rebela, pues tenía derecho al trono, como Salomón, pero David aplaca la sublevación. Absalón aprovecha la división o la insuficiente unidad entre las tribus las regiones del Norte y del Sur, pero fracasa frente a las tropas de su padre. Será Salomón quien logre el trono, gracias a las artimañas de su madre y de Natán. Lo cierto es que Salomón entró al poder gracias a sus intrigas y a la fuerza del puñal. Se escribirá sobre Salomón lo que se llama la “historia lista”, pero ésta oculta las sombras y los fracasos del monarca. Lo presentarán como piadoso y sabio. Esta narración constituye una concepción precisa de la realeza, de Israel y de Dios. Todo depende del rey. Gracias al rey, el pueblo es pueblo de Dios.

Lectura Nº 15
La memoria subversiva de una mujer
II Samuel 21, 1-14

Esta lectura ha sido escrita por Alicia Winters. La autora habla de la historia de Rispá, mujer que a modo de protesta, cuida los cuerpos caídos de sus hijos y de otros herederos de la familia de Saúl en el desierto por la humillación de David. Es la lucha de una mujer por la justicia. David era “asesino y canalla”. La acción de Rispá en el desierto tenía implicaciones políticas, hasta subversivas, pues cuestiona el derecho de David de ocupar el trono y sus medios de mantenerse en el poder. Dicen que esa vigilia heroica en la peña puede ser fruto de su desesperación. Sin embargo, Rispá no era viuda sino concubina. Si el señor no le daba lo suficiente para vivir, la ley le daba el derecho de abandonarlo. A la muerte de Saúl, David le confisca los bienes, pero no podía confiscar los del padre de Rispá. Luego, ella pudo regresar cómodamente donde su familia. La conclusión es que ella no protestó porque no había quién le ayude, sino que fue una protesta política, deliberada e intencional.
La costumbre y las leyes exigían el pronto entierro de los muertos. Era importante sepultarlos donde la familia quería. De ahí que Rispá protesta por los cuerpos de sus hijos y de los otros cinco caídos en manos de David. Rispá día y noche cuidaba los cuerpos en descomposición para conservar la memoria de sus hijos, del linaje de Saúl. Al enterarse David se preocupó para que los huesos de Saúl y Jonatán los entregaran a sus familiares para que les den sepultura, junto con los huesos de los recién ejecutados. La solidaridad de Rispá con estas víctimas demuestra el poder que surge de un compromiso con los demás y manifiesta a Dios presente en el mundo. Su presencia al lado de los cadáveres representa más que el dolor de madre. No se ha reconocido en el mundo el dolor del corazón de una mujer. Hasta el día de hoy las mujeres llevan adelante la lucha de Rispá, frente al asesinato, la violencia y la muerte, optando por actuar, proteger y defender la vida. Ella tenía la intensión de restaurar la dignidad humana de las siete víctimas. Su respuesta era seguir siendo humana en medio de la deshumanización. Rodeada de cadáveres ella daba testimonio de vida. Rispá también crea memoria. Promovía la visibilidad de lo ocurrido para que no pasara inadvertido y olvidado. Su acción es denuncia de la injusticia del hombre para con el hombre.

Lectura Nº 16
1Re 17-22

En estos capítulos del Libro de 1 Reyes, se nos narra la historia de Elías durante la sequía. El Señor ayuda a Elías. Lo alimenta y le brinda todo lo necesario para vivir. Unos cuervos le traen pan y carne, después puede vivir largo tiempo con el pan de una pobre viuda, para quien al enfermar y morir su hijo, Elías oró a Dios y lo resucitó. Posteriormente en el monte Carmelo tiene un concurso con unos 450 profetas de Baal y unos 400 de la diosa Asera. Los dioses de esos profetas no respondieron. Yahvé sí. Entonces manda matar a todos los falsos profetas.
Poco después, Elías tiene que huir por miedo a la amenaza de Jezabel. Elías se refugió bajo una retama, donde el ángel del señor le traía comida y lo despertaba cuando se quedaba dormido. Elías es animado por Dios a seguir su camino. Llega al monte Horeb. Ahí se escondió en una gruta, pero el Señor le dijo que salga a ver que Dios va a pasar. En la suave brisa estaba Dios. Poco después Elías va donde Eliseo mientras éste araba, le puso encima el manto, a lo que Eliseo respondió: “déjame que me despida de mi padre, de mi madre, luego te seguiré”. Elías le permitió. Eliseo se deshizo de todo y lo siguió. Posteriormente interviene en la injusticia de Ajab y Jezrael, contra Nabot, por apoderarse de su viña. En nombre de Dios denuncia la injusticia y Ajab hace penitencia. Finalmente, Ajab para combatir a Galaad consulta a unos cuatrocientos profetas. Estos hablaban del triunfo de Ajab, pero Miqueas hablaba de la derrota. Ante esta profecía el rey mandó que lo encierren en la cárcel. Ajab va a luchar junto con Josafat, pero sólo consigue la derrota.

Lectura Nº 17
Deuteronomio 27-30

En estos capítulos del libro de Deuteronomio se nos habla de Moisés. Moisés y los ancianos dieron la orden al pueblo que cumplan los mandamientos y Yahvé les dará la tierra que mana leche y miel, como les prometió a sus antepasados. Si el pueblo obedece al Señor alcanzará todas las bendiciones que el hombre puede alcanzar. Pero si el pueblo no escucha la voz de Dios y no guarda sus mandamientos y leyes, le vendrán todas las maldiciones posibles. Estas maldiciones serán también para la descendencia. Terminará sirviendo a sus enemigos. Para que el pueblo evite esto debe respetar el nombre de Dios. Si se apartan de Dios, irán dispersos por el mundo y adorarán a otros dioses. Inclusive regresarán a Egipto.
El Señor manda pactar a Moisés con los israelitas en Moab. Ahí les hace acuerdo cómo el Señor los liberó de Egipto, pero que aún no lo reconocen. En Moab lo constituye en pueblo suyo y en el Dios de su pueblo. Luego les dice que no haya ninguno que se aparte de Dios. Si alguno se jacta de estar bien solo, sin acordarse de Dios, a éste no le perdonará. Caerían sobre él todas las maldiciones. Esto le sucederá por romper la alianza con su Dios. Sin embargo, si el pueblo cae y ha ido a la dispersión, si se arrepienten volverán a ocupar la tierra de sus antepasados. El Señor les cambiará el corazón para que amen a Dios y tengan vida. Si el pueblo quiere elige vivir, debe obedecer y amar al Señor.

Lectura Nº 18
Deuteronomio 31-33

En estos capítulos del libro del Deuteronomio se habla de las últimas disposiciones de Moisés. Moisés da la recomendación a Josué, porque será él quien haga la repartición de la tierra prometida. El Señor le dijo a Moisés que el pueblo le será infiel y que romperá la alianza. Por eso le vendrán las desgracias. Una vez que entren a la tierra, comerán, engordarán y darán culto a otros dioses. A Josué le dijo el Señor que tenga ánimo para guiar a los israelitas. Moisés ordenó que pongan el libro de la ley al lado del arca de la alianza. El fin es que recuerden, pero igual se pervertirán y caerán en la desgracia.
Moisés recitó el canto de despedida. En este cántico reprocha al pueblo por el mal pago que le dan a su Señor. Les recuerda todo el bien que Dios les ha hecho, pero que sin embargo el pueblo le dio la espalda. Y les insinúa que el Señor los castigará por sus malas acciones. Cuando Moisés acabó de recitar el cántico, añadió que graben en su corazón todas esas palabras. Después el Señor le dijo que suba a la cima de Nebo, porque allí moriría y se reuniría con sus antepasados. Finalmente da una bendición al pueblo. Ahí desea las bendiciones a las tribus de Rubén, Judá, Leví, Benjamín, José, Zabulón, Gad, Dan, Neptalí, Aser. Moisés subió a Moab y allí murió, donde también lo enterraron.

Lectura Nº 19
CATÁSTROFE DE JERUSALÉN, EL 587 a.C. Y SUS REPERCUSIONES PARA ISRAEL

Esta lectura ha sido escrita por Martin Noth. El autor dice que el año 587 a.C. significó el final de la vida de los israelitas. Fue la ciada de las instituciones monárquicas surgidas a lo largo de su historia. Fue momento trascendental y decisivo en su historia. La caída de Jerusalén destruyó todas las esperanzas de conseguir una vida política independiente y disposición libre de la tierra. Significó históricamente un corte muy profundo en su historia. Para las ciudades de Samaría tuvo repercusión en el aspecto cultual, porque estas ciudades tenían una fuerte vinculación con el Santuario de Jerusalén.
Los deportados sentían nostalgia de Sión; los que se habían quedado en el país sólo podían entonar canciones fúnebres y celebrar algunos cultos. Ellos habían perdido su vida política, la monarquía, la esperanza restauracionista de la dinastía davídica. Joaquín, nieto de Josías, fue deportado con los dirigentes, metido a la cárcel y conservado el título del ‘rey de los Judá’. Será el Ananías quien anuncia la vuelta de Joaquín, de los deportados, la devolución de los utensilios del templo y caída del opresor, pero Jeremías lo contradice. La clase dirigente veía en Joaquín un signo para el futuro restauracionista. Sedecías y otros ‘permanentes’ pensaban que habían sido salvados del juicio de Dios y eran la garantía para el futuro de Israel. Entonces Jeremías dijo: “no deben tener esperanza ni en Sedecías ni en Joaquín, sino que será un comienzo nuevo”. Ezequiel dice lo mismo: “el futuro no de ninguno de los grupos, sino una renovación por la acción de Dios”. Ellos no son punto de partida para restaurar. Es Dios el que hace el proyecto restaurador, no Sedecías ni Joaquín. Tenían razón Jeremías y Ezequiel.

Lectura Nº 20
UNA ANTIGUA LECTURA ALTENATIVA A LA REBELIÓN DE LAS TRIBUS DEL NORTE CONTRA LA DINASTÍA DAVÍDICA DESPUÉS DE LA MUERTE DE SALOMÓN

Esta lectura ha sido escrita por DOBBERAHN, F.E. El autor dice que la tradición-extra de la Septuaginta (LXX) en 3Re 12,24 a-z presenta, al contrario de la versión oficial del texto masorético (TM) en 1Re 11-12, la revuelta de Jeroboán, el cisma y el surgimiento del reino del Norte como un acto de liberación, iniciado por el pueblo mismo, los ancianos y por Dios en virtud de su solidaridad con los oprimidos y explotados. En la LXX, 3Re 12,24 a-z, presenta la revuela de las tribus del Norte contra la dinastía davídica. Sin embargo, se considera al TM como el más fiable que a la LXX, porque éste para su traducción se basa en manuscritos hebreos y textos vulgares que en s.I-II a.C. circulaban en la diáspora de Alejandría. Pero son las redacciones oficiales, que con los intereses teológicos y políticos de los dominadores las que oficializaron su versión a costa de otras.
La LXX y TM presentan eventos ocurridos, una reconstrucción de los hechos con sus diferentes intenciones teológicas, históricas y sociales. De ahí que la interpretación deuteronomista no los suprimió por completo, sino que intentó, en razón de su dogmática centralista, remitirlos a un segundo plano. La versión de LXX refleja en términos históricos más que la versión del TM la historia efectivamente acaecida. La historia oficial –TM y redacción deuteronomista- caracterizó la revuelta de Jeroboán, el cisma y el surgimiento de la nomarquía del Norte como pecado contra Dios. En cambio, la LXX_ la tradición popular_ libre de la redacción deuteronomista vio en todo eso un acto de liberación iniciado por el pueblo, ancianos y por Dios en solidaridad con los oprimidos y explotados.

Lectura Nº 21
¿POR QUÉ CONSULTARON A JULDÁ?

Esta lectura ha sido escrita por GALLAZZI, S. El autor dice que Juldá representa la crítica sutil del deuteronomista a la reforma de Josías. 2Re 22 narra que Josías informado del hallazgo del libro en el templo mandó a consultar a Yahvé respecto a las palabras de este libro. Una comisión oficial de sacerdotes, secretario del rey y otros dignatarios se dirigieron a la casa de la profetisa Juldá. ¿Por qué consultaron a ella y no a los profetas del corte o Jeremías o Sofonías? Hay varias profetizas (Miriam, Débora, Noadía, Ana), pero Juldá es la única cuya presencia quedó registrada del periodo monárquico. El deuteronomista habla de ella justamente cuando se narra la aparición del Deuteronomio, el libro más importante para él. Juldá en nombre de Yahvé da autoridad al Deuteronomio. Ella, el Deuteronomio y el deuteronomista deben ser explicados juntos y son inseparables.
Después de la destrucción de Jerusalén, el comandante babilonio Nebuzaradán dio campos y viñas al pueblo pobre. El pueblo constituyó una unidad política alrededor de Godolías, un noble ligado a los pobres de la tierra. Godolías, los pobres y Jeremías son ligados a Juldá por la familia de Safán. Miqueas, primo de Godolías es nieto de Safán. Todos ellos estaban en contra de las prácticas opresoras del palacio. Y entre ellos está Juldá. Todos ellos incluida Juldá estaban a favor de los pobres de la tierra. Luego, Juldá es la portavoz de este grupo que da autoridad a las palabras del Deuteronomio. Es la liga propuesta de los pobres de la tierra en el libro y se sitúa contra la ciudad y el templo opresor. De ahí se puede entender que, Josías después de escuchar las palabras de Juldá inició su reforma. La profecía de Juldá testimonia que la reforma josiana nunca fue reforma verdadera. Su palabra resume toda la profecía: la de los profetas y la de Yahvé. En ella se encuentra el profetismo campesino antiestado (Am y Os), la voz de los pueblos de la tierra denunciando los abusos de la clase dominante (Miq y Jer), la voz del grupo yahvista del pueblo de la tierra no cómplice de la política opresora de reyes, que en Josías encontró simpatizante y la voz de mujeres oprimidas por el templo y poder. Juldá es el juzgar final al templo y la monarquía.

Lectura Nº 22
LA TEOLOGÍA DEUTERONOMISTA DE LA HISTORIA EN LOS LIBROS DE LOS REYES

Esta lectura ha sido escrita por RAD, G. Von. El autor dice que la OHDrta no es trabajo literario de redactores, sino una historiografía con pretensiones propias y cuño teológico único. Es una historiografía deuteronomista porque las normas del Deuteronomio sirven para juzgar el pasado. El Deuteronomio mide el pasado, donde los reyes del Norte fueron juzgados negativamente, mientras cinco reyes de Judá reciben alabanza. La historiografía deuteronomista atribuye a los reyes la decisión a favor o en contra de Yahvé. El deuteronomista interpreta teológicamente las catástrofes del 721 y 586, llegando a una conclusión: no falló Yahvé sino Israel. Por sus pecados e infidelidades fue rechazado por Yahvé. El rey y su época no se ajustaron a la exigencia divina de obediencia. Yahvé reveló sus mandamientos de castigo si le desobedecen. Eso es lo que ocurre ahora. Las palabras de Yahvé se cumplen en la historia.
El Deuteronomista exige una correspondencia entre las palabras profético-divinas y los hechos históricos. Él trabaja con material transmitido. Yahvé da testimonio a través de los profetas. Es la teología deuteronomista de la historia. La perennidad de la dinastía davídica es esencial para el deuteronomista. David es el arquetipo de rey que agrada a Yahvé. David es rey según el corazón del deuteronomista, modelo para todos los reyes del sur. Pero es una figura del David no histórico, sino el David cubierto de obediencia a Yahvé. Yahvé puede recomenzar, Yahvé puede crear y puede guiar la historia.

Lectura Nº 23
LA SANGRE DERRAMADA POR MANASÉS,
resistencia contra el imperio en la literatura bíblica
Esta lectura ha sido escrita por Alicia Winters. La autora dice que el libro de la ley encontrado en el templo en la reforma fue la primera versión del Deuteronomio. Su teología y estilo se relacionan con OHD, cuya versión final se realizó en el exilio. Se dice que el núcleo del Deuteronomio es la confederación tribal. Tras la caída del Reino del Norte, muchos israelitas huyeron de las tropas asirias a Judá y allí anunciaron su mensaje. Amós y Oseas contienen ecos de esta predicación. Los refugiados encontraron acogida en los círculos proféticos de Miqueas e Isaías. Ezequías, por su parte, adoptó una política de rechazo al dominio asirio: purificó el templo, eliminó elementos asirios, cerró los santuarios cananeos, invitó a los del Norte a participar en la celebración en Jerusalén. Luego, su hijo Manasés deshizo su reforma: reedificó santuarios rurales, altares para cultos cananeos, inauguró nuevas prácticas y cultos paganos.
Posteriormente, la sangre derramada por Manasés sugiere una lucha civil con represión y asesinato de los partidarios de Yahvé. Los defensores de la ley y los pobres de la tierra se escondieron. En este tiempo redactaron, recolectaron y reestructuraron las tradiciones legales y de la alianza buscando su identidad. Se trabajó la colección de leyes y sermones, la estructura social, su historia a partir de la entrada a la tierra. El Deuteronomio manifiesta la participación de los levitas y administrativos en la redacción. En este contexto, surge la idea de la inviolabilidad de Jerusalén (701). Esto desde el argumento de que el Norte fue devastado, pero Jerusalén no. Fue interpretada popularmente como providencia divina y milagrosa.

Lectura Nº 24
PARA CAMINAR EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR COMO EL PROFETA ELÍAS
En esta lectura del Congreso teológico de Sicuani, publicado en Lima por el CEP, en el año 1993, dice que Elías es un profeta y persona normal. Nace y sale de un pequeño pueblo Tisbé, lejos de Samaría. En este tiempo rey Ajab hizo alianzas con pueblos vecinos: matrimonio con Jezabel, hija del rey fenicio y adoradora de Baal. Elías odió los acuerdos comerciales, la aceptación e imposición de las creencias baalistas. Entró el sincretismo y empeoró la situación del pueblo. En esta situación Elías está en constante movimiento, viviendo la pasión, el sufrimiento y duelo de su pueblo. Descubre la presencia del Señor en la brisa suave.
Es un profeta de gran mística, solo, abandonado, huidizo y desesperado. Elías, con libertad se enfrentó a Ajab y Jezabel y a todos los profetas exigiéndoles fidelidad. La figura de Elías es hombre débil y fuerte, llamado y en movimiento, hombre de desierto, de palabra, con su misión, enfrentador de los adoradores de ídolos y exigente con el pueblo. Lo asocian con los lugares santos: Orbe y monte Carmelo. Carmelo habla de la naturaleza, presencia de Dios, de la subida a Dios, de personas buscadoras de Dios. Elías es una persona a imitar. Durante el exilio fue la máxima figura y redactaron el ciclo de Elías. Las siguientes generaciones recogieron elementos de su vida para imitar: corazón puro, el desierto y despojo. Hasta el NT lo menciona como el gran profeta.

martes, 23 de agosto de 2011

La situación de la PUCP

Desde hace ya un tiempo considerable hemos visto y oído en los “Medios de comunicación” la permanente “riña” entre el personal jerárquico de la muy conocida “Pontificia Universidad Católica del Perú” con el señor cardenal, Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima. Como sabemos, el reclamo de los directivos de la Universidad es su “derecho” a conservar su propia autonomía, de modo que el Arzobispo de Lima no intervenga en las cuestiones administrativas de las Universidad. Este problema ha llegado hasta los foros del Tribunal Constitucional, el cual ha emitido el fallo a favor del Arzobispo.

Se hizo, inclusive, entrevistas a alumnos de esta Institución, con el fin de que ellos puedan decir cuál es su sentir respecto a lo que está pasando. Lamentablemente, la mayoría de alumnos, al igual que muchos de quienes los representan en la Institución, respondían incoherencias respeto a la verdad. Simplemente no conocen o no quieren aceptar que toda Institución (persona jurídica) está bajo la plena potestad de sus respectivos dueños. Luego, cualquiera que trabaje o estudie en cualquier institución debe saber que allí hay reglas y normas que cumplir. Estas exigencias deben aceptar todos los que trabajan y estudian en la PUCP.

No se trata de hacer las cosas como cada uno quiere que sean. Si estas personas saben que de esta institución sólo son trabajadores o alumnos, deben saber que quienes tienen la potestad de tomar decisiones por el bien de una institución que a ellos pertenece, están en su pleno derecho de hacerlo. Y eso es justamente lo que ha hecho el Vaticano en la persona de Benedicto XVI, dar la potestad al Arzobispo de Lima. Está en pleno derecho de hacerlo. Se equivocaron quienes intentaron justificar y defender a costa de todo la “autonomía” de la Institución de la intervención de la Iglesia. Muy bien lo subraya el editor del “Diario Correo” del martes, 23 de agosto de 2011.

Inclusive, hasta el abogado de esta Institución, el señor Walter Albán, al parecer, conoce sí de Derecho civil, pero ignora completamente el Derecho canónico, donde se contempla cómo debe funcionar una universidad católica (Cf. cc. 807-814). En el “Diario Publimetro” del martes 23 de agosto de 2011, se le cita lo siguiente: “Se pretende que voluntariamente modifiquemos nuestros estatutos para que algo que es una tradición democrática, que es que nuestro rector sea elegido, retroceda a una situación en la que sólo el arzobispo de Lima lo elija”. ¡Un abogado habla de tradición! En Derecho cuenta lo que es y lo que debe ser, no la tradición. El Derecho ordena las facultades a quienes les corresponde, no a la tradición.

Si es una universidad eclesiástica, erigida por la Iglesia, le corresponde a la Santa Sede dirigirla (Cf. c.807), y puede tomar decisiones en cualquier momento por el bien de esta Institución, como lo ha hecho, y como haría cualquier persona por el bien de su institución. Además, según el canon 810, parágrafo 1 del actual Código de Derecho Canónico, “la autoridad competente según los estatutos debe procurar que, en las universidades católicas, se nombren profesores que destaquen, no sólo por su idoneidad científica y pedagógica, sino también por la rectitud de su doctrina e integridad de vida; y que, cuando falten tales requisitos, sean removidos de su cargo, observando el procedimiento previsto en los estatutos”. ¿Se cumple esto en la PUCP? ¿Por qué no quieren que se les cambie los estatutos? Toda institución tiene su autonomía, pero de acuerdo a su condición. Y la PUCP no es una universidad cualquiera. Es una Pontificia y le corresponde por derecho propio a la Santa Sede.

jueves, 18 de agosto de 2011

PROYECTO DE TESINA

1.- Descripción del proyecto
Mateo 21,12-13 es el texto en el cual se inspira mi Tesina. Aquí se puede ver la inusual reacción de Jesús en contra de aquellos que habían convertido el templo en un lugar de compra-venta de animales. Estos animales eran ofrecidos como sacrificio.

Tal vez haya muchas interrogantes respecto a esta actitud de Jesús. Para esclarecer esas preguntas necesitamos hacer una larga investigación respecto a la tradición y el significado que el templo tenía para los judíos y por qué Jesús actuó de esa manera.

Para acercarnos a respuestas a esta narración de Mateo, me he propuesto desarrollar como tema central el siguiente: Jesús y el templo. Un estudio bíblico-teológico de la actitud de Jesús frente a los mercaderes del templo (Mt 21,12-17). El método hermenéutico será una alternativa para aproximarnos a respuestas que nos ayuden a entender la actitud de Jesús en el templo.
Por tanto, sirviéndome del método hermenéutico estudiaré la tradición judía respecto al templo de Jerusalén; su sentido en el Primer Testamento y la tradición que en el tiempo de Jesús continuaba respecto a los sacrificios. Finalmente, procuraré desarrollar algunas estrategias pastorales, para acentuar la coherencia entre la vida y el culto.

2.- Fundamentación y formulación del problema
El relato de la expulsión de los mercaderes del templo de Jerusalén, se destaca dentro de un apartado más grande: la entrada de Jesús a Jerusalén (Mt 21,1-17), que a su vez está incluida en las narraciones consideradas anticipo del discurso escatológico (Mt 19-23). Este acontecimiento se ubica entre dos sucesos importantes del Cap 21. De los vs. 1-10 sucede la entrada triunfal a Jerusalén. Y de los vs. 14-17 Jesús sana a algunos ciegos y cojos. En Mateo, la expulsión de los mercaderes y cambistas del templo sigue inmediatamente a la entrada de Jesús en la ciudad. El templo es su verdadera meta.
De diversas maneras se ha interpretado esta actitud de Jesús frente a los mercaderes del templo de Jerusalén. Muchos de ellos, siguiendo la interpretación de san Jerónimo, han llegado a la conclusión de que esta actitud es la más profética de Jesús. Personalmente, antes de asegurar una respuesta sobre esto, me propongo investigar cuál era la tradición judía respecto al templo y qué situación indignó a Jesús para actuar de ese modo. ¿Es que habían profanado el templo aquellos mercaderes? ¿Es que los sacrificios y ofrendas no tienen sentido para Dios sino un corazón arrepentido, como se lee en otra parte de la Biblia (Cf. Prov 21,3; Is 1,11-17; Am 5,21-24)? Si así es ¿Cómo sería entonces el verdadero culto que a Dios agrada? Para lograr alguna respuesta convincente sobre la actitud de Jesús narrada en Mateo 21,12-13, haremos un estudio que dividiremos en cuatro niveles según el Proceso hermenéutico:
1.- El nivel literario
2.- El nivel histórico
3.- El nivel teológico
4.- El nivel actualizante.

3.- Objetivo general
Conocer y analizar el sentido y la importancia que tenía el templo de Jerusalén para los judíos y, de esta manera, poder explicar el por qué de la actitud de Jesús frente a los mercaderes del templo narrado en Mateo 21,12-17, además de la implicancia que tiene para el cristiano de hoy.
3.1.- Objetivos específicos
Los objetivos específicos se derivan del proceso hermenéutico, método del que me estoy sirviendo para mi investigación. Hay un objetivo para cada nivel.

a) En el nivel literario: Ver la estructura general y particular del texto en cuestión, los paralelos, el género literario y un inventario suficiente del léxico propio de Mateo.

b) En el nivel histórico: Conocer y comprender el contexto histórico, geográfico y social; además de la situación del autor y los destinatarios de Mateo.

c) En el nivel teológico: Conocer y analizar la teología judía y la tradición profética respecto al templo de Jerusalén y, de este modo, comprender qué quiso decir el autor en la narración de la expulsión de los mercaderes y cambistas del templo.

d) En el nivel actualizante: Proponer una reflexión bíblico-teológica que suscite e invite a los cristianos de hoy a desarrollar actitudes coherentes entre la vida y el culto.

4.- Formulación de la hipótesis
La purificación del templo y la reconstrucción del valor del culto unido a la vida motivaron la actitud de Jesús narrada en Mateo 21,12-17.

5.- Justificación del proyecto
La expulsión de los mercaderes del templo narrada en los sinópticos es un acontecimiento único donde Jesús reacciona con tal dureza. Existen otros textos donde también actúa con cierta rigidez (Mt 8,20; 12,30; 15,7; 23,1-39) pero no lo hace como lo hizo en el templo.

Debido a esa actitud de Jesús que muchos la interpretan como “revolucionaria”, he querido acercarme al sentido que se lee en el texto de Mateo, para que de esa forma tengamos ciertas nociones sobre cuál es el sentido del templo para los judíos y, sobre todo, para Mateo; además, también, ver qué estaban haciendo mal los mercaderes para que Jesús reaccionara de esa manera.

Para estudiar el contenido del texto de Mateo, consultaré las fuentes más accesibles. De este modo brindaré los medios de importancia teórica y los medios de implicancia pastoral. De ahí que este estudio (proyecto) es válido, pues procurará dar las herramientas necesarias para poder comprender mejor el texto de Mateo 21,12-13, el mismo que se destaca dentro de un apartado más grande: la entrada de Jesús a Jerusalén (Mt 21,1-17), que a su vez está incluida en las narraciones consideradas anticipo del discurso escatológico (Mt 19-23). Este acontecimiento se ubica entre dos sucesos importantes del Cap 21. De los vs. 1-10 sucede la entrada triunfal a Jerusalén. Y de los vs. 14-17 Jesús sana a algunos ciegos y cojos.

6.- Descripción del método
Se empleará el método hermenéutico, cuyo proceso estudia el texto desde cuatro niveles, buscando de ese modo, el orden y la articulación de la investigación.
El estudio empezará con el Nivel Literario. Aquí procuraré hacer un análisis exegético del texto de Mateo 21,12-13. Este análisis, partiendo desde el género literario, el contexto, sintaxis, será indispensable para entender la actitud de Jesús en el templo de Jerusalén.

En el Nivel Histórico ubicaré el texto en su contexto histórico, geográfico, social. Este desarrollo permitirá acercarnos a la situación del autor y los destinatarios del texto.

En el Nivel Teológico desarrollaré y profundizaré la teología del templo de Jerusalén en la tradición judía, incluye aquí la crítica profética y lo que Mateo quiso decir con esta narración.

Finalmente, en el Nivel Actualizante, desarrollaré la aplicación práctica. Haré una lectura de la actualidad respecto al culto. De ese mismo modo, subrayaré que no hay un divorcio entre el culto y la vida, y entre la vida y el culto. El culto debe traer consecuencias prácticas para la vida. No debemos dedicarnos al culto y olvidarnos de la justicia y el derecho, porque es esto lo que más agrada al Señor (Cf. Prov 21,3). Pues no podemos decir que amamos a Dios y no hacemos lo mismo con el hermano.
6.1.- La metodología
La metodología es uno de los elementos principales para cualquier desarrollo de investigación científica. La metodología nos conducirá coherentemente por el camino trazado por el método o proceso hermenéutico.

Ahora bien, si tenemos la línea de referencia trazada por el proceso hermenéutico para llegar al fin de la investigación teológico-bíblica, necesitamos ilustrar cuáles son esos medios que nos conducirán por camino abierto por el proceso hermenéutico y que nos harán llegar al fin de nuestra investigación. De ahí que, los medios utilizados para llegar al objetivo de nuestra investigación serán cinco, los cuales se describen a continuación:

a) La bibliografía principal. Me serviré aquí de textos de exégesis bíblica y comentarios bíblicos del Antiguo y Nuevo testamento, donde se estudia y se profundiza el objeto de mi investigación. Ulrich, De Vaux, Comentario bíblicos “San Jerónimo”, Reseña Bíblica, Revista Bíblica (Argentina), Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana (RIBLA), etc., son algunos autores de los que me ayudaré, aparte de aquellos que han profundizado en la teología del Antiguo y Nuevo Testamento, como Van Imschoot y Walter Eichrodt. En la Bibliografía básica se enumerará los demás autores que con sus textos me ayudarán en mi investigación.

b) La bibliografía secundaria. Me serviré aquí de cuadernos bíblicos, comentarios bíblicos y otros textos donde se profundiza el tema que me interesa investigar. Algunos autores que me acompañarán con sus textos como referencia secundaria son los siguientes: Juan de Maldonado, Maximiliano García, Antonio Gonzáles Lamadrid, Raymond Brown, José María Mardones, entre otros. Los demás autores los encontraremos en la Bibliografía secundaria.

c) Los diccionarios. Los diccionarios desempeñan un papel fundamental en un trabajo de investigación científica. De ahí que para el que trabajo que quiero desarrollar, me dejaré ayudar también, por la explicación de las palabras del léxico de la perícopa que estoy estudiando. El Diccionario Teológico del Nuevo Testamento de Lotear Coenen, Erich Beyreuther y Hans Beitenhard, y el Diccionario exegético del Nuevo Testamento de Horst Balz y Gerhard Schneider, serán algunos vehículos, entre otros que me ayudarán en el desarrollo de mi investigación.

d) Biblias. El primer paso en toda investigación bíblico-teológica es ponernos frente al texto y ver qué es lo que dice. En esta investigación será la Nueva Biblia de Jerusalén de 1999 de la que me serviré en mi trabajo.

e) Recursos virtuales o electrónicos. Los medios electrónicos son herramientas oportunas si se saben usar en el desarrollo de un trabajo de investigación. De ahí que me parece pertinente servirme del Programa bíblico BIBLE WORKS 8.0, sobre todo para el análisis sintáctico y morfológico del texto en griego de la perícopa que me interesa investigar.
6.2.- Cronograma de la Tesina
A tratar con el asesor.

7.- ESQUEMA DEL CONTENIDO
JESÚS Y EL TEMPLO
Un estudio bíblico-teológico de la actitud de Jesús frente a los mercaderes del templo (Mt 21,12-17).

INTRODUCCIÓN GENERAL
CAPÍTULO PRIMERO
NIVEL HISTÓRICO-LITERARIO
Introducción
1. Nivel histórico
1.1. Contexto histórico
1.2. Contexto geográfico
1.3. Datos acerca del autor
1.4. Datos acerca de los destinatarios
2. Nivel literario
2.1. Delimitación de la perícopa
2.2. Estructura del texto
2.3. Género literario
2.4. Inventario general del Léxico
a) Análisis de verbos
b) Análisis de sustantivos
Conclusión

CAPÍTULO SEGUNDO
NIVEL TEOLÓGICO
Introducción
1. La teología del templo en la tradición judía
1.1. La presencia divina en el templo
1.2. El templo como lugar de gracia y signo de elección
1.3. Los sacrificios en el templo
2. Crítica profética a la falsa piedad del templo
3. Lo que quiso decir el autor a través de la acción de Jesús en el templo
Conclusióನ

CAPÍTULO TERCERO
NIVEL ACTUALIZANTE
Introducción
1. Confrontación entre el Texto y la Vida presente
2. La perspectiva Personal y Comunitaria
3. Relación Fe-Historia
4. Relación Fe-coyuntura eclesial
5. Importancia del culto como celebración de la vida
Conclusión
A MODO DE CONCLUSIÓN

8.- BIBLIOGRAFÍA
a) Bibliografía básica
- ULRICH, Luz

2003 El evangelio según san Mateo. Salamanca: Ediciones Sígueme.
- MATEOS, Juan y CAMACHO, Fernando
1981 El evangelio de Mateo. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- BONNARD, Pierre
1976 Evangelio según san Mateo. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- FAUSTI, Silvano
2004 Una comunidad lee el evangelio de Mateo. Bogotá: San Pablo.
- SCHIMID, Josef
1973 El evangelio según san Mateo. Barcelona: Editorial Herder.
- TRILLING, Wolfgang
1976 El evangelio según san Mateo. Barcelona: Editorial Herder.
- DE VAUX, R.
1976 Historia de Israel I. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- DE VAUX, R.
1964 Instituciones del Antiguo Testamento. Barcelona: Editorial Herder.
- P. VAN IMSCHOOT
1969 Teología del Antiguo Testamento. Madrid: Ediciones Fax.
- EICHRODT, Walter
1975 Teología del Antiguo Testamento I. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- EICHRODT, Walter
1975 Teología del Antiguo Testamento II. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- BROWN, Raymond E. y otros
1972 Comentario bíblico “San Jerónimo”, Tomo III. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- BROWN, Raymond E. y otros
1972 Comentario bíblico “San Jerónimo”, Tomo V. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- GUIJARRO, Santiago
2010 Los cuatro evangelios. Salamanca: Ediciones Sígueme.
- MALINA, Bruce
2002 El mundo social de Jesús y los Evangelios. Santander: Sal Terrea.
- MALINA, Bruce
1996 Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del Siglo I. Comentarios desde las Ciencias Sociales. Estella: Verbo Divino.
- MALINA, Bruce
1995 El mundo del Nuevo Testamento. Perspectivas desde la antropología cultural. Estella: Verbo Divino.
- AGUIRRE MONASTERIO, Rafael
1992 Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. Estella: Verbo Divino.
- THEISSEN, Gerd
2002 La redacción de los evangelios y la política eclesial. Un enfoque socio-retórico. Estella: Verbo Divino.
- MARDONES, José María
2005 Matar a nuestros Dioses. Un Dios para un creyente adulto. España: Editorial PPC.
- DIAZ MATEOS, Manuel
1995 El sacramento del pan. Lima: Editorial CEI ∕ CEP.
- DIAZ MATEOS, Manuel
2005 Ustedes todos son hermanos. La Iglesia en Mateo. Lima: Editorial CEP ∕ UARM.

b) Bibliografía secundaria
- GARCÍA LÓPEZ, Félix
2006 El Pentateuco. Navarra: Editorial Verbo Divino.
- DE MALDONADO, Juan
MCML Comentarios a los cuatro evangelios. Evangelio de San Mateo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
- LEAL, Juan; DEL PARAMO, Severiano; José Alonso
MCMLXIV La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
- DE TUYA, Manuel
MCMLXIV Biblia comentada. Evangelios II. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
- GARCÍA CORDERO, Maximiliano
MCMLXVII Biblia comentada. Libros proféticos III. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
- GUILLÉN TORRALBA, Juan y otros
1997 Comentario al Antiguo Testamento I. Madrid: Atenas.
- GONZÁLEZ LAMADRID, Antonio y otros
1997 Comentario al Antiguo Testamento II. Madrid: Atenas.
- GUIJARRO OPORTO, Santiago y otros
1995 Comentario al Nuevo Testamento. Madrid: Atenas.
- B. ORCHARD, E. F. y otros
1960 Comentario a la Sagrada escritura. Nuevo Testamento: Evangelios. Barcelona: Editorial Herder.
- WESTERMANN, Claus
1972 Comentario al profeta Jeremías. Madrid: Ediciones Fax.
- ZIMMERMANN, Heinrich
MCMLXIX Los métodos histórico- críticos en el Nuevo Testamento. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
- BROWN, Raymond E.
2002 Introducción al Nuevo Testamento. Madrid: Editorial Trotta.
- GRELOT, Pedro
1967 Sentido cristiano del Antiguo Testamento. Bilbao: Desclee de Brouwer.
- ROUET, Albert
1982 Hombres y cosas del Nuevo Testamento. Navarra: Verbo Divino.
- ALONSO SCHÖKEL, L. y SICRE DIAZ, J. L.
1980 Profetas I. Isaías-Jeremías. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- ALONSO SCHÖKEL, L. y SICRE DIAZ, J. L.
1980 Profetas II. Ezequiel-Doce profetas menores-Daniel-Baruc-Carta de Jeremías. Madrid: Ediciones Cristiandad.
- SICRE, José Luis
1992 Profetismo en Israel. El Profeta. Los Profetas. El Mensaje. Navarra: Verbo Divino.
- THOMPSON, J. A.
1992 Jeremías. Comentario y notas. Buenos Aires: Nueva Creación.
- PONTIFÍCIA COMISIÓN BÍBLICA
El pueblo judío y sus escrituras sagradas en la Biblia cristiana (Roma, 24 de mayo de 2001).
- PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA
La interpretación de la Biblia en la Iglesia (Roma, 15 de abril de 1993).

c) Diccionarios
- BALZ, Horst y SCHNEIDER, Gerhard
1996 Diccionario exegético del Nuevo Testamento, Ediciones Sígueme, Salamanca.
- COENEN, Lotear; BEYREUTHER, Erich; BIETENHARD, Hans
1984 Diccionario teológico del Nuevo Testamento, Vol. IV, Ediciones Sígueme, Salamanca.

d) Biblias
- ನUEVA Biblia de Jerusalén: Desclée de Brouwer 1999.

e) Virtuales
- BIBLE WORKS 8.0

miércoles, 20 de julio de 2011

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

1.- ¿Qué es lo que más me ha ayudado el curso de Acompañamiento espiritual?

Antes de llevar el curso de Acompañamiento espiritual tenía una visión bastante diferente a lo que significa hacer un acompañamiento espiritual a personas. Creía que el acompañante es el que da consejos y que ayuda a solucionar los problemas del acompañado. He caído en la cuenta que no es así. He aprendido que el acompañante ayuda al acompañado a descubrirse. No se trata, por tanto, de que el acompañante dé un catálogo de consejos para que el acompañado supere sus problemas. No se trata de eso. He aprendido que el acompañado le ayuda sí, pero a descubrirse. Le ayuda a entrar en su interioridad, en su pasado y para que desde ahí pueda reconciliarse consigo mismo, con los demás y con Dios.
He aprendido que lo que somos en el presente es una consecuencia de todas nuestras experiencias del pasado. Si una persona es grosera, miedosa, tímida, violenta, es porque en el pasado tuvo que vivir experiencias de vida que lo fueron tildando de ese modo. Para esto el acompañante debe ayudarle a reconciliarse con su pasado. Sólo si eso logra podrá llevar una vida diferente. Recuerdo aquí la película que vimos con la profesora María Julia. La película se llama “El triunfo del espíritu”. En esta película, Antwone Fisher es una joven marino de carácter violento, por cuyo comportamiento es obligado a tener unas cuantas sesiones con un psiquiatra de la marina. El psiquiatra le ayuda a regresar a su pasado. Este joven había sido abandonado por su madre. La mujer que lo adoptó lo trataba de forma inhumana; la hija de esta mujer le obligaba a tener sexo cuanto aún tenía seis años. Ya de joven ve que matan a su mejor amigo. Lo que era Antwone Fisher en la marina y cuando va a las sesiones con el psiquiatra es la consecuencia de su vida pasada. Pero el trabajo del acompañante, en este caso el del psiquiatra, fue hacerlo tomar conciencia de que debía ir a buscar a estas personas, empezando por su familia, y con todas las que se había relacionado en el pasado. No fue fácil. Al comienzo no quería hacerlo. Su pasado le traía malos recuerdos. Pero después, con la ayuda del psiquiatra, quien lo trataba como hijo, lo convenció que la fase final era ir a buscar a estas personas. Lo hizo finalmente y empezó a vivir una vida distinta, sin cólera, reconciliado, feliz.
Es importante aquí, lo que la profesora María Julia resaltaba, que el acompañamiento es como la experiencia del Éxodo. La persona debe tomar la iniciativa. Debe hablar cuando ella quiera. Nadie puede obligarle a decir algo. Se resaltaba aquí, la expresión que el autor de Éxodo pone en boca de Yahvé: “he escuchado el clamor de mi pueblo”. Es importante tener en cuenta este criterio, porque se da autonomía al acompañado, al que clama ser liberado de su esclavitud. Para eso tiene que “bajar a los infiernos”. Esa es la experiencia del acompañado, porque debe regresar a la experiencia de la amargura, del dolor, de la oscuridad, para reconciliarse con su pasado. Será así, una persona transformada, una persona nueva, como Jesús que “bajó a los infiernos” como dice nuestro Credo, para luego resucitar glorioso. Esa es la experiencia del acompañado, debe regresar al pasado, bajar a los infiernos, pero no para quedarse ahí, sino para tener una experiencia de reconciliación y de perdón, y para renacer a una persona transformada, a una persona gloriosa, a una persona nueva.
Como veíamos con el profesor Javier, cada acompañado es una persona, estamos tratando con una persona y, por tanto, cuando viene alguien hacia nosotros, no estamos tratando con un problema, sino con una persona. Cada persona tiene distintos problemas, pero cuando alguien viene a nosotros clamando ayuda, no podemos decir: en ese problema no puedo ayudarte, no estoy preparado. Cada acompañado reclama que se le atienda con respeto: “Traten a los demás como les gustaría que les traten a ustedes”. De ahí, que como decía el profesor Javier, en una sesión con un acompañado no debemos distraernos haciendo otras cosas mientras el acompañado habla, porque esta persona ha venido para que se le escuche, no para perder su tiempo. Si el acompañante acepta acompañar a una persona, tiene que actuar como acompañante verdaderamente. En este caso, si el acompañante se ha comprometido acompañar a alguien, es un derecho del acompañado a que se le escuche, y es un deber escuchar al acompañante. Escuchar es mostrar interés por ayudarlo. Escuchar es respetar a la persona que ha venido para ser acompañada.
Todos estos elementos expuestos en los párrafos anteriores, me han ayudado mucho; sobre todo a tener una visión amplia de lo que significa y de lo que implica acompañar. Pero este acompañamiento a personas demanda de tiempo, disponibilidad y confidencialidad por parte del acompañante. El acompañante debe ser, por tanto, una persona madura, una persona con intensiones de ayudar. Y esto no sólo cuando una persona tiene serios problemas y acude a nosotros para que le ayudemos, sino también cuando hacemos acompañamiento a personas que están haciendo un discernimiento vocacional. He aprendido que el acompañante desempeña un papel muy importante, sobre todo en cuanto ayuda a que el acompañado se descubra y pueda hacer un discernimiento y una decisión libre, pero después de reconocer sus fortalezas y debilidades, y después de reconciliarse con su pasado. Sólo así tomará una decisión verdaderamente libre, y buscará y se encaminará con madurez hacia su propia realización. El curso de Acompañamiento espiritual me ayudó a descubrir estos horizontes, que me servirán de mucho en mi experiencia de acompañante o de acompañado. Estoy agradecido por los elementos recibidos en este curso, elementos que me servirán en el diario vivir.

2.- ¿Cómo he analizado mi haber sido acompañado? ¿Cómo me va ayudar en la pastoral como acompañante?

El curso me ha servido para confrontarme conmigo mismo desde mi experiencia de acompañado. Haciendo un recuerdo de mi experiencia cuando he tenido directores espirituales, he caído en la cuenta de que era una experiencia de consejería, antes que de acompañamiento. Yo sacaba cita con mi director espiritual y le contaba cuáles habían sido mis dificultades, mis obstáculos, qué no había hecho bien. Los dos directores espirituales, uno más que otro, se limitaban a darme consejos, qué era lo que debía hacer. Tal vez por eso no había tenido claro la diferencia del acompañamiento con la pura consejería. La consejería está dentro del acompañamiento, pero el acompañante no debe decir al acompañado qué es lo que debe hacer y qué es lo que no debe hacer. He aprendido que el acompañante ayuda al acompañado a que se descubra y que tome sus propias decisiones, no a mostrarle él el “camino correcto”. Lo que sí debe quedar claro es que debe encaminarlo siempre hacia la verdad y hacia la coherencia, a hacerlo tomar conciencia que las decisiones que tome son suyas, y que en esas decisiones debe buscar su realización.
El acompañante no debe obligar al acompañado a abrazar una forma de vida o a hacer algo que el acompañado no está convencido. El acompañante debe generarle el discernimiento al acompañado para que éste tome sus propias decisiones. De ahí que hablo de mi experiencia de acompañado, porque quienes me acompañaban me decían más lo que debía hacer, mas no me insistían en el discernimiento personal. He visto también, dentro de la congregación, que cuando un hermano quiere irse, los maestros toman dos posturas: unos lo retienen, otros aceptan su carta sin hacerse problema alguno. Desde mi experiencia de acompañado y de estudiante, creo que esas actitudes no son las más adecuadas por parte de los maestros, porque en ambos casos no le ayudan al discernimiento. Mientras unos los retienen aún sabiendo que ya no son felices, los otros simplemente los dejan ir, sin saber verdaderamente que se va porque de verdad no tiene vocación o es por algún problema de comunidad que puede superarse. En el segundo caso, creo que se ha cometido más imprudencias, porque sin ayudarle a que haga un discernimiento se le dejó ir, pero este hermano que se ha retirado se da cuenta que se había equivocado cuando ya estaba afuera, cuando ya era tarde. Muchos maestros no ayudan a sus formandos a hacer un serio discernimiento sobre su vocación. Esta es una tristeza que siento en mi experiencia de acompañado.
Recuerdo que una vez una chica “se había enamorado” perdidamente de mí. Venía todos los días. Entraba al convento. Yo le conté eso a mi maestro, porque yo ya estaba también empezado a buscarla, y lo primero que hizo mi maestro fue prohibirme terminantemente salir del estudiantado. Yo le hice caso. La chica después desapareció. No sé si sería esa la mejor decisión. En este caso creo que funcionó, pero no sé si hubiera funcionado en otras personas. Creo que antes que prohibirme o encerrarme, porque eso fue lo que sucedió, debieron invitarme al discernimiento. A las vocaciones no se las conserva encerrándolas y prohibiéndoles hacer algo, sino que se conservan sí pero desde la libertad y desde el libre discernimiento de aquel que quiere apostar por la vida religiosa.
Por eso creo que el curso de Acompañamiento espiritual me ha ayudado mucho y, sobre todo, me va a servir en mi desempeño pastoral. Ahora sé que al tratar a una persona, esta persona que viene para ser acompañada debe sentirse libre, y si en algo la ayudo es a discernir. No soy yo quien decide qué debe o no hacer esta persona. Sé que el acompañando debe tener sus convicciones propias para ser feliz, en cualquier forma o estado de vida. Y lo que sí debemos hacer es, motivarlo a que caiga en la cuenta de que en todo momento tiene que decidir siempre con verdad y coherencia de vida. La verdad de una persona está en su propia realización, en su felicidad. De ahí que el acompañante debe ayudar a caminar al acompañado hacia la autonomía. ¡Gracias por el curso de Acompañamiento!

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO DE JÓVENES

“El Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos llegarán a ser como uno solo” (Mt 19, 4-6).

Estimados hermanos todos, hemos escuchado las palabras de Jesús respecto al matrimonio. Él defiende la integridad de este sacramento, que no puede ser sino la consecuencia de dos personas que se aman y que apuestan todo y por encima de todo para ser felices juntos. Nada ni nadie puede ser impedimento u obstáculo para sellar su afirmación de amor para toda la vida. Y hoy estamos reunidos aquí, los familiares, amigos y demás presentes para celebrar y ser testigos de la afirmación del mutuo amor de “Raúl” y “Charito”.

La vida matrimonial es una vocación, es un llamado de parte de Dios para hacer presente su amor por medio de la familia. Nadie sería feliz viviendo con otra persona por todos los días su vida, compartiendo todo, si Dios no lo ha llamado para esto, y si su corazón no se inquieta y late de amor por la otra persona. “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en ti” decía san Agustín respecto al amor de Dios, y en el matrimonio, también el corazón del cónyuge debe inquietarse día a día por el amor de su consorte. Tal vez las palabras falten para descifrase o decirse todo el amor que se tienen a lo largo de todos sus días, pero donde faltan las palabras los gestos de su cariño sincero les descubrirán los frutos de su verdadero amor.

En el encuentro diario aprenderán juntos a crecer y desarrollarse como personas. Pero no como personas totalmente separadas la una de la otra, no como personas individualizadas, sino desde la experiencia del “nosotros”. Ya no sólo pensarán en su propio yo, sino que en todo momento y en cualquier decisión estará o debe estar presente el “nosotros”, el bien de los dos, no el de uno solo. El amor será siempre la fuente de su mutuo bienestar y el dinamismo de su crecimiento personal e interpersonal.

Que son dos personas diferentes, sí, pero acuérdense siempre que han sido llamados y ustedes libremente, sin coacción alguna, han aceptado ser “una sola carne”, vivir en comunión, como se anuncia en el Libro del Génesis 2, 24, texto al que Jesús se remite para fundamentar la unidad de este sacramento: “por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”. “Raúl” y “Charito”, y todos los que están aquí presentes, éstas son las palabras donde se revela el ideal del matrimonio según las intenciones de Dios. Se descifra de estas palabras del autor sagrado, palabras que para Jesús son fundamento del matrimonio, que los vínculos matrimoniales que unen al varón y la mujer que se aman de corazón, son más fuertes que aquellos lazos por los que están unidos a sus padres, pues deben abandonar a éstos para unirse más íntimamente a su pareja, en virtud de su propia voluntad y por una sublime razón: el amor.

Dios los ha invitado al amor y ha inscrito en su corazón el nombre de su ser amado. Pero ustedes libremente han decidido unirse como pareja, aceptarse y amarse, y hacer pública su mutua promesa, su consagración de amor. De esta forma todos los presentes nos convertimos en testigos de esta decisión que ustedes sellarán con su mutuo consentimiento. Inclusive Dios es hoy testigo de este amor que ustedes han decido formalizar frente a su Iglesia, pues ustedes han venido aquí, no para prometerle a él su amor eterno, sino para que en su nombre y con su venia puedan vivir juntos y para toda la vida.

Su unión hace posible la complementariedad, que según el designio de Dios manifestado en el Libro del Génesis, al unirse en matrimonio el varón y la mujer son “una sola carne”. Esto nos hace comprender la desaprobación de la poligamia y el divorcio. Y se afirma, entonces, que el matrimonio es uno y para toda la vida. El vínculo matrimonial que ustedes sellarán hoy es indisoluble. Fue así como lo entendió Jesús al decir que “ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19,6). En este sentido, la fusión de sus vidas en una nueva unidad, su intimidad de hombre y de mujer, puestos hoy por Dios el uno frente al otro, hechos el uno para el otro, ocuparán desde ahora el primer plano de todo el horizonte de sus vidas.

Si bien es cierto, el matrimonio es una institución terrena, puesto que su existencia se fundamenta en el amor terreno de la pareja, tiene también un carácter sacramental, sagrado, ya que está fundado según el designio de Dios. Por tanto, “Raúl” y “Charito” quedarán vinculados desde hoy, el uno al otro, de la manera más profundamente indisoluble. Su recíproca pertenencia será desde ahora, la representación real, mediante el signo sacramental, de la relación de Cristo con su Iglesia. Y más allá de la unión en una sola carne, su amor tiene que mantenerlos siempre, en un solo corazón y una sola alma. Esto implica la fidelidad recíproca a esa promesa mutua y voluntaria.

Estimados hermanos, la meta última del matrimonio es el amor mutuo. Y así como sin el amor la familia no es una comunidad de personas, así también sin este aspecto fundamental, la familia no podría vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad. El matrimonio es una institución social de carácter humano, sí, pero también es de carácter divino, que lleva a los esposos a un don libre y mutuo de sí mismos, comprobado por sentimientos de ternura. El amor que de ellos emana del uno para el otro, se expresa y perfecciona singularmente con la acción propia del matrimonio. Este acto sacramental, llevado acabo en virtud del mutuo amor de estos jóvenes, es corroborado hoy por la mutua promesa de fidelidad mediante el mutuo consentimiento, quedando así indisolublemente vinculados para toda la vida, en las alegrías y en las tristezas, en la prosperidad y en la adversidad, pues, “¡lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre!”. “¡El amor lo vence todo!”.